Capítulo 48

43 7 18
                                        

—¿Vas a hablar o te me vas a quedar mirando los 5 minutos?

—Perdón —respondí avergonzada—. Es solo que, no sé por dónde empezar.

—Si lo que queres decirme es que te acostaste con mi jefe, ahorrate las palabras.

—No es lo que...

—¿Sabes qué? No. Quiero ver si son tan valiente como para decírmelo en la cara. Te acostaste con él ¿Sí o no?

Tragué saliva, las cosas no estaban saliendo bien. Al ver que no era capaz de responderle, negó con la cabeza, claramente decepcionado.

—Damián, por favor. Solo...

—No me interesa escucharte en lo absoluto.

—Es que quiero hablar con vos porque creo que te debo una explicación...

—No me debes nada. —Me interrumpió, seco—. Vos y yo apenas si tuvimos algo pasajero y sin importancia.

No podía negar que esas palabras me habían dolido.

—Para mí no fue algo sin importancia y por más que quieras convencerme de lo contrario, sé que para vos tampoco lo fue.

—No tengo tiempo para esto. —Se dio la vuelta, evidentemente irritado.

—Solo escúchame. Después, si queres, podes mandarme a la mierda.

No volteo, ni respondió, pero era capaz de intuir que estaba manteniendo un debate interno.

—Cuando comenzamos, —empecé a hablar, temiendo que decidiera irse—, se suponía que ninguno de los dos quería algo serio. Siempre fui sincera con vos respecto a cómo pensaba sobre las relaciones y vos dijiste que recién salías de un largo noviazgo. Pero empezamos a compartir tiempo juntos y me fui acostumbrando a tu presencia, empecé a sentirme cómoda a tu alrededor...

Deje salir un suspiro. El volteó a verme.

—¿Te acordás aquella vez que charlamos después de la reunión con Sir Hubert? —Asintió levemente—. Te dije que siempre había creído que me enamoraría de alguien que quisiera lo mismo que yo, pero tuviste razón al decirme que eso sería tener mucha suerte... —Frunció el ceño—. También me dijiste que, en una relación, ambas partes debían ceder de su parte, así que, me dejé llevar. Quise creer que, si los sentimientos seguían creciendo entre ambos, podría llegar a cambiar mi forma de pensar... —Mordí mi labio inferior—. Ahora que lo pienso, eso no fue justo para con vos.

Tome una profunda bocanada de aire. La opresión en mi pecho, en vez de alivianarse, parecía ir en aumento. Aun así, continué.

—Sos una gran persona Damián, y te mereces a alguien que quiera lo mismo que vos, que tenga los mismos proyectos y objetivos. Yo no me veo casándome ni formando una familia, no es lo que quiero para mi vida, para mi futuro. Al menos no en este presente. Pero sé que vos si queres todo eso y...

—Ni siquiera lo intentaste. —Me interrumpió.

Por unos segundos, perdí el hilo de mis pensamientos.

—Quizás... quizás no lo intenté lo suficiente, —Reconocí—, pero, a mi manera, lo hice. Fui más allá de mi zona de confort y me esforcé por hacer a un lado todos mis prejuicios respecto a las relaciones. Y funciono en un principio.

—Hasta que las cosas se pusieron un poco más serias y saliste corriendo.

Otra vez me había dejado sin palabras. Dejé caer los hombros resignada, no podía refutarle aquello.

—Lo sé y realmente lamento haber actuado como una inmadura. Me tomaste por sorpresa y no supe cómo reaccionar. Sé que suena a excusas, pero es la verdad. Yo de verdad estaba comenzando a sentir cosas por vos, pero mis miedos seguían ahí. No puedo mentirte, ni mentirme a mí misma. Lo siento.

¿Y si...?  #PGP2020Donde viven las historias. Descúbrelo ahora