¿Antiguo Amor?

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Inglaterra 1510

Narra Evie:

Me detuve de nuevo frente aquella gigantesca ventana que tenía la vista no solo de los jardines, sino que, podías visualizar más allá de los muros del palacio. Si me concentraba lo suficiente incluso podía escuchar el ruido de los mercaderes del pueblo que se movilizaban por las calles haciendo sus negocios.

No sé cuánto tiempo había pasado frente al ventanal, solamente sé que no podía apartar la mirada de aquellos prados a lo lejos. Tenía la sensación de que algo se aproximaba.

–Cuando algo me preocupa voy a mis aposentos a orar, siempre me funciona. – la voz de la reina me sacó de mis pensamientos, me giré hacia ella y le hice una reverencia. –Estás aquí desde que los caballeros se fueron de cacería. –

–Lo siento su majestad. –

– ¿Te preocupa que ocurra de nuevo lo de la última vez? –

Levante la mirada hacia el pálido rostro de la española. Durante la última cacería, uno de los lords invitados no regresó con el grupo y cuando fueron en su búsqueda encontraron su cuerpo destrozado y sin una gota de sangre. Al instante, mi padre supo a qué o, mejor dicho, a quién se atribuía esa "hazaña".

Mi madre cazaba de vez en cuando y aunque había prometido no matar a nadie, en esa ocasión simplemente se dejó llevar por sus instintos. Lestat manejó la situación a su manera, compeliendo a todos los que pudo y culpando a algún animal salvaje como un oso o un lobo, sin embargo, a ambos nos preocupaba que mamá comenzará un nuevo reino de terror ahora que nos sentíamos parte de una comunidad humana otra vez.

–Como reina consorte mi preocupación va más allá de saber que mi esposo se expone a los peligros del bosque. –añadió la reina Catalina. –Parte de mi corte están allá también, y si es verdad que hay un animal peligroso afuera, mi pueblo también corre un riesgo. –miró hacia la ventana y sonrió. –Pero me queda la fe en nuestro Dios, él nos protegerá de cualquier maldad. –asentí, a sabiendas que ningún Dios sería capaz de detener a mi madre. –Es mejor que dejes de pensar en cosas así, eres muy joven para preocuparte por eso. –

–Sí, su majestad.

–Los caballeros volverán a primera hora mañana y por la noche podremos disfrutar de un banquete espectacular, piensa en que podrás pasar tiempo con las damas de la corte y no sé, quizá el joven Duque de Liechtenstein tenga el valor de invitarte un baile. –solté una pequeña risa ante su insinuación.

–Su majestad, el Duque y yo solo somos... amigos. –

–La amistad es el mejor antecedente para una vida feliz en compañía. –sentí su tristeza al hablar. Todos en Londres sabíamos que su matrimonio fue una conveniencia entre países y que no debía ser nada fácil estar casada con un joven como Henry VIII.

–Iré con mis padres. –dije.

–Por supuesto, querida, nos veremos más tarde. –

La reina se quedó mirando por la ventana en compañía de sus otras damas. Yo me fui a paso apresurado hacia los aposentos donde mi padre mantenía en vigilancia a mi madre, como si se tratara de una bestia enjaulada. Entre después de tocar la puerta y mis padres me miraron con atención.

–Los caballeros se fueron hace un tiempo, deben volver mañana a primera hora. –dije mirando a mi padre.

–Es perfecto, ahora nosotros podemos ir a cazar también, como una familia feliz. –mi madre sonrió con ironía y se levantó de la cama, moviéndose por la habitación con tanta delicadeza que quien la mirara no podría imaginar la clase de depredador que era.

Por Siempre, AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora