Porfis si ven alguna falta de ortografía, favor de hacérmelo saber sisisi.
Enjoy :D
Por fin ya puedo ir a descansar, esta noche no había tanto trabajo que hacer, solo era cuestión de limpiar pisos, la cocina, y lavar los trastes sucios, no era tanto sin embargo me siento demasiado cansado y solo quiero dormirme ya.
Me despedí de las personas que me acompañaban en la cocina y les deseé buenas noches.
Rápido subí a mi habitación y entre.
Me dolía todo el cuerpo así que pensé que tomar un baño caliente con burbujas sería de lo mejor y me ayudaría a dormir tranquilamente.
Fui al baño y abrí la llave del agua caliente, salí y mientras la tina se llenaba, fui a mi armario y escogí la pijama que usaré esta noche, compré varias entre ellas había una de seda, era tan suave y el color era muy hermoso. Dejé la pijama en la cama y me quite la ropa, camine hasta el baño y dejé la puerta entreabierta. La tina ya estaba llena así que cerré la llave y después agarre una botella de shampoo de burbujas, puse un poco y lo mezcle hasta que comenzó a hacer burbujas. Cuando vi que ya habían suficientes, escogí una bath bomb y la dejé caer el agua, se deshizo y después me metí al agua y se sentía tan malditamente bien moje mi cara y cabello, jugué con la espuma y burbujas y cerré los ojos disfrutando del momento.
Mi mente viajo hasta llegar a la imagen de Emilio. Aquel Alfa que hasta ahora se ha comportado tan bien conmigo, y sinceramente me da un poco de miedo. ¿Que tal si es así ahora pero ya después comienza a tratarme mal? Algunos alfas pueden fingir y llegar a ser muy crueles. Como mi papá.
Volviendo a Emilio, cada que estoy cerca de él mi corazón salta y mi cuerpo tiembla, mi Omega ronronea y aulla feliz y en paz.
Tantas veces mi Omega me gana y comienzo a tener los pensamientos de que él podría ser mi Alfa. Pero, yo no sé, supongo que el miedo y el trauma que viví con mi papá no me deja en paz y no me deja reconocer si Emilio es o no es mi destinado.
Gracias, papá, gracias por volverme una persona completamente insegura e incapaz de reconocer quien es mi Alfa.
Llegué a casa emanando mucha emoción, estacione mi auto y entre a la casa, claro que mi emoción duró poco al ver a Seidy en la sala de estar mirándome con su ceño fruncido y los brazos cruzados.
Dejé salir el aire, ay no, no hoy por favor.
— ¿Donde diablos estabas? Estuve esperándote para cenar, ahora la comida está fría por tu culpa. —sus ojos viajaron hasta la bolita donde traía la joyería que le compré a Joaco. — ¿Que es eso?
Escondí la bolsita detrás de mi espalda. — Nada, no es nada. Solo fui por ahí, y perdón, pero ya quiero ir a dormir, estoy muy casando como para oír tus dramas ¿si? Buenas noches.
— ¡Oye no me dejes hablando sola, ven aquí que no he terminado contigo! —ella chilla yendo tras de mi.
— Pero yo sí terminé de hablar contigo así que, nos vemos mañana, buenas noches. —abro la puerta de mi habitación y sin más le cierro la puerta en la cara.
— ¡Emilio! ¡Tenemos que seguir hablando, no me dejes aquí sola! ¡Alfa estúpido! —golpea la puerta insistentemente, ruedo mis ojos y me quito toda la ropa hasta estar en boxers, los golpes se dejan de oír y rápidamente un portazo retumba.
Dios que complicada es.
No sé cómo es que la sigo aguantando. Espero muy pronto acabar toda relación con ella y poder comenzar a cortejar a Joaquín.
Aaah, Joaquín...
Aquel Omega bonito se ha metido tanto en mi mente y mi corazón, obviamente ayuda a que sea mi destinado, pero yo siento que es mas que eso.
¿Él sabrá que somos destinados? ¿Sentirá lo mismo que yo siento?
Yo espero que si porque de lo contrario me sentiría tan mal y roto. No soportaría su rechazo. He leído artículos en Internet de Alfas que llegan a morir por el rechazo de sus almas gemelas, algunos solamente llegan a sufrir de depresión.
Y yo no quiero terminar así. No.
— Por favor, Joaco, no me rechaces...
Suspiro y guardo la bolsa con la joyería en una caja fuerte, la contraseña es justo el día en que lo vi por primera vez que fue en el supermercado. Ese día jamás se me va a olvidar, es especial.
Y hablando del hermoso Omega, ¿ya estará dormido? Es decir, ya es tarde, pasa de la media noche, así que supongo que si.
¿Será muy imprudente ir a verlo ahorita? Es decir, solo sería un poquito, una miradita chiquita que no dañaría a nadie.
No, tu ve. Es tu Omega.
— Gracias lobito tu siempre dando los mejores consejos.
Me puse una bata y salí de mi habitación y me dirigí a la de Joaquín. Abrí la puerta y vi todas las luches apagadas excepto una lámpara de noche, vi un bultito en la cama y Joaquín estaba ahí, me acerque mas y el Omega estaba envuelto en las sábanas, como un burrito.
Se veía tan hermoso dormido, sus mejillas estaban rosas, su respiración estaba tranquila, sus pestañas acariciando sus pómulos, tenía el cabello húmedo por lo que asumí que se dio un baño. Dios, de tan sólo imaginarlo desnudo un escalofrío recorre mi cuerpo seguido de un gruñido que se quedó atorado en mi pecho.
Dios, Emilio, tienes que aprender a controlarte.
Me atreví a acercarme más y con las puntas de mis dedos acaricie su cara, su nariz, mejillas, y por último sus labios, eran tan esponjosos y rosas y, joder, tan sólo quiero besarlos y morderlos hasta hacer que sangren.
Gruñi. Abrí mis ojos y al notar que Joaquín se removió un poco entre las sábanas, me alejé de él.
Trague saliva, de pronto sentí mi garganta seca, sacudí mi cabeza y esa fue la señal de salir de ahí.
¿Que acaba de pasar?
