CAPÍTULO 14

1.2K 189 4
                                        

Contesta, contesta, contesta...

Nada. No contesta. Ni mamá no contesta. Dios. No podía mantenerme tranquilo después.

— Por favor, mami... —intente de nuevo, pero nada. Me mandaba a buzón. No puede ser. — Tranquilo, Joaquín, tranquilo... Puede estar dormida... —me tranquilice a mi mismo y saqué el aire contenido en mis pulmones. — Si, claro. De todas formas es muy tarde...

Asentí y cominé al interior de la casa, un hombre alto y fornido venía detrás de mí. Me intimida y mucho.

Vi Alfa bueno, de nombre Izan sentando en un sofá amplio usando otro celular.
Caminé hasta él y le tendí el teléfono que me prestó. — Muchas, gracias señor...

El me me sonríe y toma su teléfono. — No hay de que, Joaco. Y no me digas así. Basta de formalidades. Solo dime Izan. Me hace sentir muy viejo. —ríe.

Puse mis manos detrás de mí espalda. — Lo siento... No quería... Aunque creo que será complicado acostumbrarme.... Le digo así por respeto, nada mas... —mire a todos lados menos al Alfa.

— Bueno, Joaco. Mi hijo debe de estar en su habitación dormido o haciendo tarea. —me dice y se levanta del sofá. Señala a un hombre no tan fornido y con un traje bonito, deduje que es beta ya que no percibía algún olor en particular. — Isaac te llevará a donde será tu habitación de ahora en adelante. Como trabajarás por las noches, durante toda la mañana y tarde, puedes vestirte como desees. En las noches usaras uniforme. Puedes empezar mañana a trabajar
—comienza a explicar, él hablaba rápido y yo trataba de contener toda la información que salía de su boca.

Izan me explicaba mientras que yo miraba toda la casa. Era incluso más grande por dentro que por fuera. Había un piano, un hermoso piano. Yo de pequeño siempre quise aprender a tocarlo, cuando le dije a mi papá él me grito y me dijo que era un inútil que no sabe hacer nada. Y bueno, probablemente tiene razón.
También habían una enormes y elegantes escaleras en espiral que conducían al piso de arriba. Yo en serio sentía que estaba en un castillo.

Hay algo que el Alfa dijo y me llamó la atención: ¿Uniforme? Ay, lo que me faltaba. Bufé, ni modo. Tengo que aguantarme, de todas maneras no puedo quejarme ya que Izan ha sido muy amable conmigo.

— Instalate, conoce la casa. Es muy grande, espero que no te pierdas. —dice divertido. Pero no mentía, yo fácilmente podría perderme aquí.
¿Tendré que hacer un mapa?

— Gracias, señ- Izan... —me sonroje un poquito.

— Puedes comer todo lo que quieres. Incluso ahora mismo. ¿Tienes hambre? De seguro que si. Te ves muy delgado. Vamos, te acompañaré.

Lo acompañé hasta el comedor, y yo me sorprendí al ver la cena que ya estaba servida. Mi estómago gruñó y yo le sonroje, era mucha comida y se veía deliciosa. Mire al Alfa a mi lado y vi que el estaba igual de sorprendido que yo.

— Wow. De seguro mi hijo hizo esto. Es decir, tuvo que hacerlo ya que no hay nadie más. —se giro a verme. — Mira. Siéntate, y si quieres, puedes comenzar a comer, yo iré por mi hijo y que cene con nosotros y así tal vez ustedes se conozcan y se lleven bien.

Abrí la boca pero no dije nada, el Alfa salió de cocina dejándome solo. La cocina de verdad era enorme, y la mesa también era muy grande, pude contar unas quince sillas. Un refrigerador que de seguro está repleto de comida, alacenas que también lo están. Habían una estufa moderna.
Wow. Estoy empezando a amar esta casa. Dios, ni siquiera puedo imaginarme la habitación en donde me quedaré.

Izan dijo que fue a buscar a su hijo y ya se estaba tardando un poco, pero yo creo que es normal debido a que la casa es enorme. Y yo sinceramente, comenzaba a ponerme muy nervioso. Sentí a mi Omega mover su cola de un lado a otro y a chillar. Tragué saliva y decidí sentarme a esperar.

Por dios, que nervios...

— Calma, Joaquín, calma. ¿Por qué te pones así? Controlate. —susurre.

Calma, calma, calma...

Miracle Donde viven las historias. Descúbrelo ahora