CAPÍTULO 2

1.6K 197 22
                                        

Mi papá llegó más rápido de lo normal y junto a él, venían tres de sus amigos, tenían en sus manos varias cervezas.
Cuando llegó los puso en la mesa.

— ¿Ya está lista la comida? —pregunta

Mi mamá lo mira, un poco temerosa — Ya casi...

Mi padre frunce el ceño — ¿"Ya casi"? Te pregunté si ya esta lista la comida o no.

Mi mamá baja la mirada — Si. Ya esta lista...

— Pues entonces sirvenos porque estamos muriendo de hambre.

Ella asiente rápidamente y sin decir nada más, de da la vuelta comenzando a servir la comida para mi padre y sus amigos.
Seguido después, él voltea a mirarme a mi — ¿Que estás haciendo ahí parado? Ve a ayudarle a tu madre, y de paso, pon estas cervezas en su lugar y traenos unas.

Yo asiento, pero no me muevo, solo me quedo ahí mirándolo — ¡Pero muévete! ¡No te quedes ahí parado, estúpido Omega! ¡Hazme caso! —grita enojado, golpeando la mesa. Ahí es cuando reacciono y hago lo que me pide.

Pongo todas las latas de cerveza en el refrigerador, y tomo algunas para los amigos de mi padre y sus amigos.
Me arrebata las latas y ellos comienzan a ver el partido.

Hay veces que de verdad ya no quiero seguir viviendo así, pero supongo que tendré que seguir aguantando todo esto.
Le ayudo a mi mamá a servir la comida para él y sus amigos.

— La comida ya está... —le dice mi mamá a mi padre. Él la mira y se levanta.

— Ya está la comida. Vamos todos —le dice este a sus amigos.

Todos se sientan incluyendo a mi papá.
— Cuando yo llegue a esta casa, espero ver la comida lista y servida en la mesa —habla él mirándonos a mi y a mi mamá con cara seria — Que sea la última vez que nos tengan esperando.

— Pero... Pero la comida se enfría... Y tengo muchas cosas más que hacer... —habla bajo mi mamá, con temor a decir algo mal y que su esposo se enoje.

— Eso no me interesa. Para eso estas. Y también está Joaquín. Pará ayudarte, así que no pongas excusas, Omega.

— Pero...

Mi papa lanza un gruñido — Cállate. Que sea la última vez porque a la otra, tendré que darles su merecido y que entiendan quien manda aquí. Y ya váyanse, hay cosas más que limpiar aquí.

— Papá yo quiero... —trate de decirle algo, pero él no me dejó.

— ¡Que se vayan, dije! —golpea la mesa. Los amigos de mi padre solo se burlaban ya que todos ellos eran iguales que mi papá.

Mi mamá se fue a la parte de atrás de la casa en donde había que lavar la ropa.

— Tranquilo, hijo. Todo está bien. —ella me abraza — A lo mejor tuvo un mal día, no te preocupes. Todo va a estar bien.

Mis hermanos llegan hasta nosotras, y nos abrazaron. No sé cómo le hicieron para venir y que mi papá no los viera.

— ¿Que hacen aquí? —pregunté un poco alarmado — Si mi papá los ve, se va a enojar más de lo que ya está. Es mejor que vayan con él. Ya, ya.

— Su hermano tiene razón. Váyanse, Joaco y yo estamos bien. Vayan... —ella habla.

Ellos no querían dejarnos, pero al final tuvieron que hacerlo.

— Ven. Ayúdame aquí...

Le ayudé a lavar y a tender. Mi cabeza ocupada, estaba distraído.
Y siempre con la misma pregunta:

¿Mi padre cambiaría su actitud algun día?

Miracle Donde viven las historias. Descúbrelo ahora