CAPÍTULO 27

1.1K 162 22
                                        

Maratón 2/3


Joaquín de verdad era el Omega más precioso que jamás vi en la vida.
Cuando lo vi en el supermercado, comencé a sentir cosas que jamás sentí por alguien. Mi Alfa se sentía eufórico cada vez que lo veía a los ojos, cuando sonreía, cuando reía. Amo sus ricitos, y me super encanta la manera en la que juega con sus manos cuando está nervioso. Siento que no conozco de toda la vida cuando en realidad lo conozco hace apenas un par de meses. Me atrevo a decir que son los mejores meses de mi vida.

Y si, Seidy es un gran problema, ella embarazada, con sus celos incontrolables cuando me veía con Joaquín, esos cambios de humor que me hacían querer jalar e los pelos del estrés, y además pegada a mi como chicle. Es sumamente melosa, incluso más que antes de quedar embarazada.
Cuando me dió la noticia, todo se me desmoronó, yo no podía creelo, ella aprovechando su estado, obviamente quería casarse conmigo lo más pronto posible. Y le dije que no, un rotundo no. No podía casarme, yo era muy joven. Así que solo le dije que mejor nos esperaramos hasta que el o la bebé nazca y así pensar mejor las cosas.

Y ahora con Joaquín en mi vida, las cosas se vuelven aún más complicadas.

Tal vez mi madre me diría que hacer, me daría consejos, me consolaría. Pero no está. No aparece desde hace muchos años y no es como si quisiera verla, honestamente. Me dolió demasiado el que me haya abandonado así nada más. Jamás se lo perdonaré.
Desde que mi mamá se fue, las cosas cambiaron en la casa, mi papá se sumergió en su trabajo, apenas nos veíamos, por lo general siempre era el las noches.
Siempre quise salir con él, yo amo a mi papá, él fue quien me crió y vio por mí hasta que comencé a crecer más y él pensó que ya no era necesario cuidarme. Siempre voy a necesitar a mi papá, así yo tenga cincuenta años, siempre lo necesitare.
Hay veces en las que él llega temprano de trabajar y pasamos lo que resta del día juntos, comiendo, cenando, jugando juegos de mesa. Pero eso casi no pasa, y cuando pasa trato de aprovecharlo al máximo porque sé que no pasará de nuevo hasta mucho tiempo después.

Y últimamente he estado pensando en algo. En algo que debí decirle desde el primer momento: ¿Será que ya le tengo que decir que encontré a mi pareja destinada? Es un tema importante. Pero tendría que encontrar el momento ideal para contarle.

Sí. Yo creo que ya es hora de contarle a mi papá de que Joaquín es mi alma gemela. Se pondrá feliz, espero. No creo que se lo tome mal, él siempre ha sido un Alfa pacífico.

— ¡Emilio! —la voz de Joaquín llegó a sus oídos. — Hola. —se para frente a mi con una sonrisa, con sus manos detrás de su espalda. Adorable.

Ya era de noche, faltaban unos minutos para que Joaquín empiece a trabajar.

Y yo a él quería preguntarle algo. Espero, solo espero que acepte.

— Hey, hola, mira, que guapo te ves. Ese color resalta tus ojos. —coquetee.
Amo hacerlo, me encanta verlo sonrojarse.

Joaquín ríe nervioso. — Gracias.

— Oye Joaco, quería preguntarte algo...

— Mm, si, ¿que pasa? ¿Hice algo malo? —de pronto se muestra preocupado.

— No, no, no. Para nada. Tu nunca haces nada mal. Solo... bueno, si quieres, no es como si te obligue, estas en tu derecho de negarte, te juro que entenderé, no va a pasar nada... —comencé a divagar, nervioso también. Mirando a todos lados menos al Omega bonito.

Joaquín mantenía una sonrisa divertida en su cara. — Emi, solo dilo. ¿Que me quieres preguntar?

Paro de hablar y lo miro a sus bonitos ojos, suspiro y pongo recta mi espalda.

Vamos Emilio, tu puedes... Me echo porras a mismo. — Joaquín Bondoni, ¿Quieres ir a cenar conmigo mañana en la noche?

Miracle Donde viven las historias. Descúbrelo ahora