Como todos los días, mi madre de levanto temprano para hacer el desayuno y tener el café listo antes de que mi papá se levante y se vaya a trabajar.
Mis hermanos van a la escuela, así que se cambiaron y se pusieron el uniforme.
— Joaquín, llama a tus hermanos para que ya se pongan a desayunar. Se les va a hacer tarde.
Asiento y voy a la habitación que compartimos. Sip, dormimos juntos. Me incómoda un poco pero no puedo decir absolutamente nada porque mi papá se pondría como loco. No quiero provocarlo.
— Apurense, el desayuno ya esta listo. ¿Ya llevan todo, no se les olvida nada?
Niegan — No, estamos listos —hablan al mismo tiempo, es gracioso cuando hacen eso.
Caminamos hasta la sala y el desayuno ya esta servido.
Siempre es lo mismo, pero no podemos darnos el lujo de comer otra cosa ya que... Desgraciadamente no hay dinero suficiente, mi papá no le da a mi madre do dinero suficiente y lo demás se lo queda él paga gastarlo en alcohol y quien sabe que cosas más.
Yo me siento a desayunar también ya que tengo demasiada hambre.
En eso, mi papá aparece, ya se ha bañado y cambiado y cuando se sienta en la mesa me mira serio.
— ¿Que haces aquí?
Lo miro extrañado — Voy a desayunar...
— ¿Y acaso te dí permiso?
— ¿Te tengo que pedir permiso para comer? Eso es...
Él suelta un gruñido fuerte, se levanta de la silla y me jala fuerte del brazo — Te he dicho muchas veces que mientras yo esté en la mesa, nadie más va a estar en la mesa. Esperan a que el Alfa terminen y ya pueden comer. Y tu en lugar de pensar en comer, deberías de irte a limpiar mi habitación que está hecho un desastre. Omega estúpido.
Me suelta. Él me ha hecho un moretón, y duele muchísimo. No puedo evitar que mis lágrimas salgan.
— ¿Por qué eres tan cruel conmigo?
— ¡¡No te dije que hablaras, ve a hacer lo que te dije ahora mismo si no quieres que te golpee!! —esta vez usa su voz de Alfa y ahí si que no puedo hacer nada, me tapo mis oídos y simplemente hago lo que él me pidió.
— Y tu apurate a servirme, no tengo tu tiempo. ¡Apúrate!
Yo ya estoy más que harto de esto, quiero irme, llevarme a mi mamá y a mis hermanos lejos, pero el único problema es que no hay dinero, no tengo a donde ir, podría conseguir trabajo, pero mi papá ni loco me dejaría. Uff, y si lo hago a escondidas, él podría enterarse y las cosas serían peor.
¿Es que tendré que aguantar estos abusos por el resto de mi vida? Me preocupa mi mamá, ella es quien sufre mas, me duele verla tan triste y que casi nunca sonría.
Solo espero algún milagro que me ayude a sacarme de aquí. Pero ¿los milagros existen? Tal vez solo estoy diciendo tonterías.
Sacudo mi cabeza y comienzo a limpiar toda la habitación que si estaba hecha un desastre. Siento que mi papá lo hace a propósito.
Diez minutos después escucho la puerta de la sala cerrarse con fuerza así que mi papá ya se debió de haber ido a su trabajo y a dejar a mis hermanos la escuela.
Me gustaría ir, quisiera aprender a leer y a escribir, jamás fui a la escuela ya que mi papá me dice que solo los alfas pueden estudiar y que los Omegas se tienen que quedar en la casa. Eso es simplemente estúpido. ¿Lo es?
Mi mamá sigue la cocina, levantando la mesa y con su típica cara de tristeza.
— Mamá... —le habló, ella me mira y rápido corre hacia a mí pata darme un abrazo y mirarme el moretón que mi papá me había dejado. Pronto, ella comienza a llorar — Perdóname... Perdón por no defenderte...
Yo niego y la abrazo — No mamá, esta bien, no te preocupes. Yo entiendo. No es tu culpa...
— Perdón, hijo. De verdad lo siento... —ella sigue lamentándose.
Suspiro y cierro mis ojos — Te juro mamá, que pronto nos iremos. No sé si los milagros existan, pero te juro que pronto nos iremos.... Te lo juro...
Y yo solo espero que así sea porque yo tampoco aguanto más.
