CAPÍTULO 6

1.3K 196 29
                                        

Cominé. Yo solo quería seguir el olor tan delcioso. Sentía a mi lobo feliz y moviendo la cola de un lado a otro.

Hasta que lo vi. Por fin. Mis ojos veían a un muñequito. Es tan hermoso, ¿de verdad él es mi Omega? Es decir, es que de verdad es tan hermoso, era mucho más pequeño que yo, puede que me llegue a mi pecho. Tenía su cabello un poco largo y tenía ricitos. Se veían tan suaves que las ganas de pasar sus manos por su cabello no faltaban. Sus mejillas regordetas y sonrojadas, y tenía un muy buen cuerpo. Esa camisa que traía puesta resaltaba muy bien sus curvas.

Solté un suspiro y comencé a acercarme, ha no podía esperar más. No podía irme de ahí sin antes hablarme y tal vez conseguir su número de teléfono.

El olor de mi Omega se intensificaba cada que daba un paso.

Hasta que llegué a él. Trague saliva y hablé:

— Hola, Omega...







Un aroma a tierra mojada y un poco a menta se hizo presente en mis fosas nasales. Era un Alfa.
Mire por todos lados hasta que lo vi.

Estaba justo parado a poca distancia de mi.
Era tan guapo. Muy hermoso. Era grande, mucho más grande que el, tenía el cabello un poco largo y rizado. Tenía sus facciones muy marcadas, sus cejas eran pobladas y sus labios eran gruesos.
Tenía músculos, sus grandes y fuertes brazos, perfectos para abrazar a alguien. Una espalda ancha. Piernas torneadas

No me moví de mi lugar. Me sentía un tanto intimadado.

— Mmmm ¿Hola?

Yo estaba perplejo. El alfa era realmente guapo.

— Hola... —dije bajito.

El alfa sonríe — Me llamo Emilio. Te vi y yo... Yo sentí algo...
El alfa parecía nervioso ya que no encontraba la palabras correctas y sinceramente yo no estaba entendiendo nada.

— ¿Disculpa? —busque su mirada. Tenía que admitirlo, sus son bonitos.

El tal Emilio suelta una risita nerviosa y sacude su cabeza — Perdón. Estoy algo nervioso.

¿Pero de qué?

— El punto es que te vi y pensé que necesitabas ayuda... —

— No. No necesito ayuda. De hecho ya me iba...














— Espera, no. Todavía no te vayas. ¿Quieres ir a tomar algo? —lo tengo agarrado de su brazo.
Me sentía un tonto al no decirle que él es mi Omega.

— Yo... No puedo. Lo siento. Tengo que irme, en verdad.

Lo solté rápidamente y me disculpé — Al menos puedo saber tu nombre?
Espero que me diga como se llama y oficialmente me sentiré un tonto.

— Joaquín. Joquin Bondoni.

Es un nombre hermoso casi tanto como él.

— ¿Podré volver a verte? ¿Quieres que te lleve a tu casa?

— ¡No! —dice rápidamente — Es decir, no. No creo que pueda ser posible. Me iré caminado.

Él se fue alejando poco a poco — Perdoname. Ya tengo que irme. Fue un gusto conocerte, adiós... Emilio.

Emlio.

Emilio.

Quiero escuchar mi nombre salir de tu boca siempre...

Y simplemente se fue. Mi lobo quería salir corriendo tras él, pero sería raro y eso iba a asustarlo y definitivamente yo no quería eso.
Pero ¿en serio ya no lo podré ver más? Espero que no, ahora que lo conocí no me detendré a buscarlo hasta por debajo de las piedras.
Es un Omega interesante. Es sumamente hermoso, yo realmente quedé muy flechado con él.

— Espero verte de nuevo, Omega...








Wolaaaa
Si ven alguna falta de ortografía, me dicen, por favor.

Espero que les esté gustando la historia ❣️

Miracle Donde viven las historias. Descúbrelo ahora