XXXI

185 30 12
                                        

Me levanté del sofá y corrí hacia sus brazos, el me recibió sin ningún problema.

--justo salía de bañarme. Creí que llegarías más tarde.

Me dijo y luego me soltó y me tomo de los hombros para verme.

--Bueno, ya sabes, solo quería verte y saber de ti lo mas pronto. 

--Lo mismo digo, hace bastantes años que no te veía. ¿quieres té o agua?, tengo café también.

--Me gustaría tomar agua.

--Claro, te la traigo en un momento, siéntate Paul, estas en tu casa.

Agradecí y me senté de nueva cuenta, escuché la puerta del refrigerador cerrarse, luego vino Peter con un vaso de agua y se sentó delante de mí.

--Has cambiado bastante. –Me dijo y yo asentí.

--Tú también, jamás creí verte con un bigote.

--Ah ya sabes, es lo que esta de moda, barbas grandes y grandes bigotes, yo solo quise esto, a mi esposa le gusta. —Lo dijo bastante animado y yo deje mi sonrisa de lado.

--¿La, la mujer de hace rato es tu esposa?

--Si, por cierto, ¿Por qué se fue?

--Ah sí, me dijo que iría a algún mandado. Veo que te entusiasma tener a una esposa.

--Una familia, tenemos una pequeña. Tiene tres años, se llama Bonita.

--Oh parece que te ha ido bastante bien.

--Si.

Nos quedamos un momento en silencio hasta que Peter volvió a hablar.

--Cuéntame de ti, hace bastante sin verte. Sinceramente me preguntaba sobre tu vida.

--Bueno, ya sabes llevo una vida completamente normal.

--¿Y donde trabajas? Tal vez algún día podamos salir después de tu hora de descanso

--Eh, claro, claro. Yo... yo trabajo en una tintorería, y esas cosas.

--Es un trabajo muy bueno, yo soy un panadero ahora, tal vez pueda llevarte algo de pan para el desayuno a tu trabajo, ¿Qué dices?

--Me parece genial Peter.

Bebí un sorbo mas de agua y deje al vaso en la mesita de madera que tenía delante de mí.

--Oye Paul, no me gustaría entrometerme mucho en tus asuntos, no soy de esos y creo que lo sabes por mi forma de ser, pero lo que si soy es una persona que se preocupa de su gente.

--Ya se que me dirás. ¿Qué me veo muy demacrado y muy delgado?

--Bueno, te seré sincero y si, te ves muy delgado. ¿Qué pasa amigo?

Se levanto del sofá en el que estaba y se sentó a mi lado.

--Aquí esta Best para ayudarte.

--Peter, me volví alcohólico.

Como era costumbre volví a sentir aquel nudo sobre mi garganta, aquel que me obligaba a no llora, pero que al final no podía evitar.

--No puedo evitar dejar de beber, día a noche.

--Entiendo. —Me abrazo y acaricio mi cabello.—escucha, para eso hay ayuda ¿de acuerdo?, te ayudare.

--No deberías, llevo así desde bastantes años. —suspire y levante mi cara para verle a los ojos. —Soy un caso perdido. 

--Te diré algo, yo he ayudado a bastante gente, no me doy por vencido, te ayudare. No importa si nos lleva diez años, ¿de acuerdo? –Asentí. Aun sentía sus caricias por mi coronilla, necesitaba afecto, amor, necesitaba a alguien. —Ya se, ¿Qué dices si te invito a mi panadería?, te podría enseñar a cocinar un par de panes deliciosos.

--¿Enserio?

--Claro, solo no te robes mi receta.

Sonreí con mas entusiasmo. Peter dio una caricia mas a mi cabeza y me dejo.

--Bien, entonces esperemos que llegue mi mujer y nos vamos. Por mientras me gustaría que me dijeras que tipo de pan te gusta.

°°°

--Si, exactamente son dos tasas.

Eche la ultima tasa de harina y Peter se acercó hacia la extensa mesa de metal y vertió el agua sobre el hueco que había en la harina.

--Es como un volcán.

--Si, mi padre le llama "El dulce volcán", por eso que luego se vuelve un pan dulce.

--Tan dulce como tú. —Dije. El se sonrió, pero luego carraspeo y volteo hacia la mezcla.

--Con tus manos puedes comenzar a mezclar. Ya esta todo listo. Iré por los moldes, pero antes, ¿Qué animal escoges, conejo o un gato?

--Uh, un conejo.

--Bien, no tardo.

Luego de que la esposa llegara a su casa, Peter y yo nos despedimos, pero antes tuve la oportunidad de conocer a su hija. Era una niña tierna. Y ahora, ahora estábamos en la panadería que Peter se esforzó en abrir. Era una panadería muy bonita, muy clásica.

--Hey, mira.

Me mostro los moldes y los dejo sobre la mesa.

--Los acabo de lavar, son de conejo. Tal vez salgan muy esponjados así que tendremos que...

Tome sus mejillas, me acerque a sus labios y comencé a besarlo. Se aparto de inmediato, lo pensó durante unos segundos y tomo mis mejillas para volverme a besar. Yo coloque mis manos sobre sus hombros.

Necesitaba de alguien, necesitaba amor y lo había conseguido.

Sus manos comenzaron a bajar por mi cuerpo hasta llegar a mi cintura, ahí tomo los bordes de mi camiseta negra y comenzó a subirla.

Entonces decidí hacer lo mismo con su camisa, ambos pechos quedaron desnudos, entonces yo me arrodille y baje sus pantalones junto sus bóxers.

--Ah, Paulie.

°°°

--Si, si ya se.

Comencé a comer mi baguette mientras veía a Stuart caminar de un lado a otro con el celular.

--Si, la junta esta para esta noche, si ya se. Esta bien señor Martin, nos vemos.

Soltó un suspiro y se sentó delante de mí.

--A veces detesto esto. –Froto sus manos por su frente y me volteo a ver. —¿Te ves muy contento, hay algo que me perdí?

--Uh, no, no. Estoy normal.

--Ya veo.

--¿Tendremos una junta?

--No, solo yo. Iré con un musico, me tiene unas propuestas. Haremos una colaboración.

--Te ves muy animado, eh. 

--Muy gracioso. ¿No te gustaría hacerte pasar ahora por un pintor?

--No, gracias. Suficiente tengo siendo la "prometida" de uno.

--Uno muy sensual, ¿cierto?

Solté una carcajada y asentí. El agarro la parte de debajo de mi baguette y se lo llevo a la boca.

--Que bien sabe.

--Lo sé.




"Red lips" ·McLennon·Donde viven las historias. Descúbrelo ahora