Me levanté del sofá y corrí hacia sus brazos, el me recibió sin ningún problema.
--justo salía de bañarme. Creí que llegarías más tarde.
Me dijo y luego me soltó y me tomo de los hombros para verme.
--Bueno, ya sabes, solo quería verte y saber de ti lo mas pronto.
--Lo mismo digo, hace bastantes años que no te veía. ¿quieres té o agua?, tengo café también.
--Me gustaría tomar agua.
--Claro, te la traigo en un momento, siéntate Paul, estas en tu casa.
Agradecí y me senté de nueva cuenta, escuché la puerta del refrigerador cerrarse, luego vino Peter con un vaso de agua y se sentó delante de mí.
--Has cambiado bastante. –Me dijo y yo asentí.
--Tú también, jamás creí verte con un bigote.
--Ah ya sabes, es lo que esta de moda, barbas grandes y grandes bigotes, yo solo quise esto, a mi esposa le gusta. —Lo dijo bastante animado y yo deje mi sonrisa de lado.
--¿La, la mujer de hace rato es tu esposa?
--Si, por cierto, ¿Por qué se fue?
--Ah sí, me dijo que iría a algún mandado. Veo que te entusiasma tener a una esposa.
--Una familia, tenemos una pequeña. Tiene tres años, se llama Bonita.
--Oh parece que te ha ido bastante bien.
--Si.
Nos quedamos un momento en silencio hasta que Peter volvió a hablar.
--Cuéntame de ti, hace bastante sin verte. Sinceramente me preguntaba sobre tu vida.
--Bueno, ya sabes llevo una vida completamente normal.
--¿Y donde trabajas? Tal vez algún día podamos salir después de tu hora de descanso
--Eh, claro, claro. Yo... yo trabajo en una tintorería, y esas cosas.
--Es un trabajo muy bueno, yo soy un panadero ahora, tal vez pueda llevarte algo de pan para el desayuno a tu trabajo, ¿Qué dices?
--Me parece genial Peter.
Bebí un sorbo mas de agua y deje al vaso en la mesita de madera que tenía delante de mí.
--Oye Paul, no me gustaría entrometerme mucho en tus asuntos, no soy de esos y creo que lo sabes por mi forma de ser, pero lo que si soy es una persona que se preocupa de su gente.
--Ya se que me dirás. ¿Qué me veo muy demacrado y muy delgado?
--Bueno, te seré sincero y si, te ves muy delgado. ¿Qué pasa amigo?
Se levanto del sofá en el que estaba y se sentó a mi lado.
--Aquí esta Best para ayudarte.
--Peter, me volví alcohólico.
Como era costumbre volví a sentir aquel nudo sobre mi garganta, aquel que me obligaba a no llora, pero que al final no podía evitar.
--No puedo evitar dejar de beber, día a noche.
--Entiendo. —Me abrazo y acaricio mi cabello.—escucha, para eso hay ayuda ¿de acuerdo?, te ayudare.
--No deberías, llevo así desde bastantes años. —suspire y levante mi cara para verle a los ojos. —Soy un caso perdido.
--Te diré algo, yo he ayudado a bastante gente, no me doy por vencido, te ayudare. No importa si nos lleva diez años, ¿de acuerdo? –Asentí. Aun sentía sus caricias por mi coronilla, necesitaba afecto, amor, necesitaba a alguien. —Ya se, ¿Qué dices si te invito a mi panadería?, te podría enseñar a cocinar un par de panes deliciosos.
--¿Enserio?
--Claro, solo no te robes mi receta.
Sonreí con mas entusiasmo. Peter dio una caricia mas a mi cabeza y me dejo.
--Bien, entonces esperemos que llegue mi mujer y nos vamos. Por mientras me gustaría que me dijeras que tipo de pan te gusta.
°°°
--Si, exactamente son dos tasas.
Eche la ultima tasa de harina y Peter se acercó hacia la extensa mesa de metal y vertió el agua sobre el hueco que había en la harina.
--Es como un volcán.
--Si, mi padre le llama "El dulce volcán", por eso que luego se vuelve un pan dulce.
--Tan dulce como tú. —Dije. El se sonrió, pero luego carraspeo y volteo hacia la mezcla.
--Con tus manos puedes comenzar a mezclar. Ya esta todo listo. Iré por los moldes, pero antes, ¿Qué animal escoges, conejo o un gato?
--Uh, un conejo.
--Bien, no tardo.
Luego de que la esposa llegara a su casa, Peter y yo nos despedimos, pero antes tuve la oportunidad de conocer a su hija. Era una niña tierna. Y ahora, ahora estábamos en la panadería que Peter se esforzó en abrir. Era una panadería muy bonita, muy clásica.
--Hey, mira.
Me mostro los moldes y los dejo sobre la mesa.
--Los acabo de lavar, son de conejo. Tal vez salgan muy esponjados así que tendremos que...
Tome sus mejillas, me acerque a sus labios y comencé a besarlo. Se aparto de inmediato, lo pensó durante unos segundos y tomo mis mejillas para volverme a besar. Yo coloque mis manos sobre sus hombros.
Necesitaba de alguien, necesitaba amor y lo había conseguido.
Sus manos comenzaron a bajar por mi cuerpo hasta llegar a mi cintura, ahí tomo los bordes de mi camiseta negra y comenzó a subirla.
Entonces decidí hacer lo mismo con su camisa, ambos pechos quedaron desnudos, entonces yo me arrodille y baje sus pantalones junto sus bóxers.
--Ah, Paulie.
°°°
--Si, si ya se.
Comencé a comer mi baguette mientras veía a Stuart caminar de un lado a otro con el celular.
--Si, la junta esta para esta noche, si ya se. Esta bien señor Martin, nos vemos.
Soltó un suspiro y se sentó delante de mí.
--A veces detesto esto. –Froto sus manos por su frente y me volteo a ver. —¿Te ves muy contento, hay algo que me perdí?
--Uh, no, no. Estoy normal.
--Ya veo.
--¿Tendremos una junta?
--No, solo yo. Iré con un musico, me tiene unas propuestas. Haremos una colaboración.
--Te ves muy animado, eh.
--Muy gracioso. ¿No te gustaría hacerte pasar ahora por un pintor?
--No, gracias. Suficiente tengo siendo la "prometida" de uno.
--Uno muy sensual, ¿cierto?
Solté una carcajada y asentí. El agarro la parte de debajo de mi baguette y se lo llevo a la boca.
--Que bien sabe.
--Lo sé.
ESTÁS LEYENDO
"Red lips" ·McLennon·
Fanfiction-Si él llegara a descubrirme, seguro que me odiaria. El humano es capaz de desarrollar una personalidad, dos es tan complicado, pero McCartney se verá obligado a hacerlo.
