Jongho seguía sin entender lo que había pasado hace no mucho rato, ni siquiera comprendía por qué Mingi estaba enojado, tanto que no le hablaba desde que se subieron a su vehículo y regresaron a casa, invadidos por el silencio incómodo dentro del coche.
Ahora el mayor estaba en la sala, muy concentrado viendo la televisión, como si él no estuviera en el apartamento.
Suspiró mientras dejaba el vaso vacío sobre la encimera y se daba valor para hablar de lo que sea que tuvieran que charlar, y eso obviamente, era sobre la precipitada declaración del mayor ante Yunho. No podía dejar de pensar en eso.
—Mingi —llamó esta vez sin usar alguno de los tantos apodos que se ponían el uno al otro, algo que simplemente nació en su extraña relación.
Jongho se daba cuenta recién que en realidad no conocía de nada a Mingi, que su relación empezó de una forma extraña. Nunca había visto al mayor antes, y sin embargo apareció de la nada, y ahora simplemente vivían juntos, como si se conocieran desde siempre.
No podía evitar pensar que algo raro había, y ya que Mingi estaba serio y sin ganas de bromear, él también aprovecharía para hablar bien sobre sus dudas, o cualquier cosa que amerite aclaraciones.
—¿Qué? —gruñó sin despegar la vista del televisor, manteniendo el mando en el aire mientras cambiaba sin decidirse por algo.
Echado en el sofá con las piernas cruzadas a lo largo y un brazo debajo de su cabeza, muy cómodo y tranquilo, pero en realidad todavía estaba reteniendo algo del enojo.
—Quiero hablar de lo que pasó —dijo sin vueltas el Choi mientras se acercaba seguro hasta el sofá y le sacaba el control de las manos, ganándose la mirada de reproche por parte del mayor. Se sentó en la otra punta y miró con insistencia a Mingi que se acomodó mejor—. ¿Por qué le dijiste eso?
—Todavía te gusta —afirmó pasando por alto la pregunta del menor.
—Eso no importa —dijo Jongho intentando ser convincente para que Mingi no volviera a preguntar.
El Song se mantuvo en silencio un momento. En ese instante, cuando afirmó aquellas palabras, se dio cuenta de algo... más bien, lo acababa de confirmar. Tenía sus sospechas, pero le parecía ridículo y una locura, sin embargo ahora ya no tenía dudas.
Necesitaba ser claro con Jongho, decirle todo, porqué en su estado actual no iba aguantar mucho con el huracán de emociones dentro suyo.
—Tengo que decirte algo —avisó serio, aunque la preocupación lo invadió al instante, no sabía como podría reaccionar ante lo que iba a confesarle.
—¿Qué ocurre?
Mingi pasó saliva y respiró hondo mientras apartaba por momentos la mirada.
—Fue Wooyoung quién me pidió que me acercara a ti.
—¿Qué? —murmuró riendo con incredulidad—, ¿Wooyoung? ¿Mi mejor amigo? —preguntó rápidamente.
—El mismo —asintió bajo la mirada incrédula del menor—. Hongjoong es mi primo.
—No entiendo —murmuró Jongho bajando la vista pensativo, aunque se estaba sintiendo cómo un autentico idiota—. ¿Por qué te pediría eso? Además, ¿desde cuándo conoces a Wooyoung?
—Me lo pidió porqué no quería que volvieras a caer por el idiota ese, así que me dijo que me acercara para mantenerte ocupado, sólo eso. Yo acepté porqué le debía un favor y esta es mi forma de pagárselo.
—Entonces, ¿sólo por eso? —preguntó mirándolo nuevamente de forma acusadora—, ¿sólo por eso has estado conmigo este tiempo?
Y Mingi no respondió nada, sólo desvió la mirada.
Jongho no necesitó que le respondiera para saber la respuesta. Irremediablemente, se sintió miserable, realmente.
—Debo ser muy miserable para recibir siempre ayuda de personas que sólo lo hacen por compromiso —comentó a la nada—, primero Yunho cómo favor a mis padres, y ahora tú cómo favor a mi supuesto mejor amigo que ni un poquito de confianza me tiene en realidad.
—Wooyoung se preocupó por ti, no lo culpes. Es tu mejor amigo, por eso lo hizo —aclaró rápidamente. Se inclinó hacia delante y miró insistente al menor que sólo miraba el suelo con pena—. Jongho, no es todo lo que quiero decir, aún hay más.
—No me interesa —espetó entre dientes—, me largo.
—Espera, sólo escucha —pidió enseguida mientras lo agarraba de la muñeca para detenerlo en el momento que lo vio con intenciones de irse.
—Quiero irme a casa —declaró viéndolo—, no quiero seguir aquí.
—Necesito decirte cómo me siento, joder —exclamó, y al instante jaló al menor con fuerza de vuelta al sofá, sólo que esta vez no lo dejó levantarse porqué se le subió encima dejando sus manos a los lados del rostro de un nervioso Jongho.
Perdió la molestia en segundos. Ahora, mientras tenía a Mingi encima suyo, no podía estar enojado sino más bien lleno de nervios y hasta vergüenza.
—Es cierto, ¿bien? Me acerqué a ti sólo para pagar mi favor a Woo, pero luego, cuando me contaste todo lo que había pasado con ese idiota simplemente quise ayudarte, yo quise ayudarte. No fue Wooyoung quien me pidió que te ofreciera quedarte aquí, ¿entiendes? Lo hice por mi cuenta —admitió firme, mirando fijamente al pelirrojo que estaba estático debajo suyo—. Todo este tiempo, yo... no lo supe hasta hace poco, pero mis sentimientos cambiaron. No sé en qué momento, pero ahora sé que me gustas, y es una locura porqué no llevamos mucho de conocernos, y sin embargo no me interesa. No necesito conocer todo de ti, o llenarte de preguntas para saber, sólo debo mirarte y pasar tiempo contigo, molestarte con los apodos tontos que nos pusimos desde un inicio, o hasta jugar mientras cocinamos... sólo te quiero, Jongho, y te aseguro que Woo no me pidió que terminara de esta forma.
El menor no sabía que decir. Tenía a Mingi encima, confesándole sus sentimientos, y él sólo podía sentir la adrenalina corriendo por todo su cuerpo, el pulso sumamente acelerado y una sensación tan cálida que incluso hasta ganas de llorar le habían dado.
No dijo nada, a pesar de que Mingi estaba expectante a lo que pudiera decir, no dijo nada. Alzó una mano y la llevó hasta su nuca, incluso con el ligero temblor que ésta tenia no dudó en ejercer presión y hacer que el mayor se acercara, obedeciendo su impulso.
Sus labios se unieron, y Jongho se sintió raro. No disgustado, sino que las veces que había besado a alguien había sido de forma brusca y demandante, incluso cuando Yunho lo había besado lo hacía con furiosa necesidad. Pero Mingi... contrariamente a su apariencia ruda, estaba siendo suave y para nada demandante, incluso cuando abrió la boca y le cedió paso sintió su lengua algo dudosa.
Ejerció más presión en su nuca mientras cerraba un poco sus dedos sobre las hebras oscuras, y al instante lo sintió acomodarse mejor encima suyo. El beso que empezó de forma suave ya estaba volviéndose más intenso cuando su labio inferior terminó entre los dientes del mayor. Incluso una de las manos de Mingi se movió hasta quedar debajo de su cabeza y también presionar, volviendo todo mejor.
Cuando se separaron, él no le dijo nada, sólo sonrió y escondió el rostro en su cuello.
—Quiero estar contigo. Te prometo que no vas a pensar en el idiota de nuevo —dijo. Al instante se separó y miró a Jongho—, ¿qué dices?
El menor se relamió los labios pensativo.
¿Qué iba a perder? Realmente nada. Quería olvidarse definitivamente de Yunho, no sentir nada al verlo, ni siquiera pensarlo.
Tenía a Mingi mirándolo con atención, sólo debía permitirse sentir lo que el mayor le transmitía, porqué definitivamente lo hacía sentir bien.
No lo conocía de casi nada, ¿pero qué mejor que una relación para eso?
—Es la mejor idea que has tenido, Bumbita —dijo sonriendo, y no tardó en ver al mayor sonreír también, antes de volver a inclinarse y besarlo.
Iba a cumplir su promesa de olvidarse por completo de Yunho.
ESTÁS LEYENDO
Malcriado | 2Ho
Fiksi PenggemarChoi Jongho es un chico de diecinueve años con graves problemas de comportamiento y actitudes totalmente desubicadas. Un malcriado en todo el sentido de la palabra. Su vida perfecta se verá perjudicada cuando sus padres decidan sacarle todo y en...
