- Tyler -
La presión en mi pecho iba acelerando a medida que avanzaba con todas mis fuerzas hacia la puerta de embarque. Giré la cabeza y pude comprobar que Harrison me perseguía corriendo como si estuviera en una maratón, y a sus laterales, sus dos amigos de dos metros y medio, que con solo mirarte a los ojos, los bellos se te ponían de punta por la impresión y el miedo que transmitían esos dos. No quería alertar a los seguridad que circulaban continuamente por el aeropuerto, pues era consciente de que todo se complicaría, y la mejor solución para alejarme de todo esto era de una vez por todas huir del Reino Unido.
Me oculté tras una gran planta de decoración que había en una de las cafeterías del lugar, estaba agotado y aterrado a la vez; vi como esos capullos se alejaban en dirección recta pensando que yo seguiría dándolo todo por desaparecer de sus vistas, ese era a priori la idea. Pero una vez más, mi corazón a parte de encontrarse destrozado sentimentalmente, estaba agotado y con pulsaciones muy rápidas, de repente, Emma apareció bordeando la fachada del establecimiento con una expresión que nunca la había reconocido, parecía como si estuviera arrepentida pero no del todo
- Vas a llevarme con él, ¿verdad?
- En realidad ya debería de haber alertado de que te he encontrado, Tyler
- ¿Cómo sabías que estaba aquí?
- Eres muy predecible - Soltó una carcajada y se agachó. - He tenido que estar fingiendo toda esta farsa para que le diera tiempo a Harrison de encontrarte, sino no hubiera tenido ningún sentido nada de esto
- Entonces, todo esto... todo lo que yo he sentido por ti, es digamos... de mentira. ¿No?
- Exactamente, Lee. Y sinceramente, no me das pena, solo me he preocupado de que me pagaran bien por el fascinante trabajo que he estado elaborando
- Emma, ¿Cómo quieres que yo vuelva a confiar en las personas después de lo que me has hecho tú?
- No creo que alcances apenas tiempo para hacer nuevas amistades, los planes que tiene él para ti son muy interesantes, la verdad
- Ese malnacido no va hacerme nada, tenlo claro, Emma, siempre me salgo con la mía
- Creo que ya tu suerte ha caducado - dijo mientras retiró de sus bolsillos su teléfono móvil
No me faltó ni un segundo más para aprovechar el despiste de Emma con su móvil y proseguir corriendo hacia mi puerta de embarque, tenía aún que pasar el filtro de seguridad, y desde ese punto, soy libre perfectamente. Había perdido de vista a Harrison y sus secuaces, por un lado me aliviaba pero por el otro temía de que me estuviesen esperando en alguna esquina listos para atraparme. Los turistas me veían muy extrañados, ¿Qué les pasaba? , ¿nunca han visto a un londinense huir de una persona que amaba mucho y ahora le quiere matar?, o a lo mejor sería por mis pintas y mi maleta, llevaba un chándal Adidas con unas deportivas y un chaquetón bien abrigado, nada fuera de lo normal a mi parecer, pero hoy en día hasta por la forma en la que a uno mismo le gusta vestir, opinan mal de ti
Vi un gran cartel llamativo donde ponía: control de seguridad, estaba salvado al fin y al cabo. Me aseguré de que nadie venía hacia mis espaldas y sin pensarlo dos veces avancé. Pasé perfectamente el detector de metales y nada sospechoso en mi maleta, cosa que me resultó raro, ya que si Emma tenía planeado el hecho de que yo no saliera del aeropuerto, no me hubiera resultado raro que el agente de seguridad extrajera de mi maleta algún cuchillo o algo por el estilo, una vez todo esto me dirigí ya calmado y tranquilo hacia mi puerta asignada, no estaba nada lejos, pero una vez que estuviera ya volando, me quedaría tranquilo
- Billete por favor - dijo una chica con el pelo teñido de azul muy agradable
- Tenga - se lo ofrecí en la mano
- ¿Primera vez en París?
- Sí
- Le va a gustar mucho, tenga, que disfrute del viaje
Un pasillo con las paredes de cristal me esperaba al otro lado, era como una pasarela que te llevaba hasta la puerta de abordaje del avión, y mi cara de tranquilidad ya se manifestaba en mí. El avión era precioso, me asignaron un asiento al lado de una ventana, en la que pude disfrutar mucho del despegue; me despedía de Londres con una tarde fría y oscura, al igual que estaba mi corazón, destruido y hecho añicos, no podía razonar ni asimilar el giro tan dramático que acababa de dar mi vida en unos instantes. Me preocupaba más por lo que Harrison pueda hacer por buscarme, a mis sentimientos sobre Emma, no era la chica ideal como otras personas conocidas siempre la han calificado (habiendo siendo engañados claro), la he querido, no lo niego, pero he estado confiando y queriendo a una persona que no existía en sí, pero el tiempo ya se encargará de poner a todo el mundo en su lugar, porque lo que no te mata hoy, puede hacerlo mañana sin ningún inconveniente
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2:40 y en Madrid me pilla, me sentía mal sin dejaros en todo lo que viene de semana sin aunque sea un capítulo, Alba, gracias por dejarme tu portátil para seguir escribiendo aunque me pille a 6 horas de mi casa :)
PD: suerte a todos con los exámenes finales, yo estaré muy liado durante esta semana y la siguiente, pero intentaré buscar un hueco para seguir escribiendo, que veo que está recibiendo mucho apoyo y os está gustando mucho
David
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Aquello que dejamos a medias
RomanceA día de hoy, entendemos perfectamente que las estrellas son pequeños destellos de luces que nacen en un precioso cielo nocturno. ¿Pero qué pasaría si dichas constelaciones fueran personas?, desde un amigo íntimo de la infancia a alguien completamen...