—Y ya sabes, si algo sale mal y no es como parece ser, debes darle una patada en el estómago. Agarra lo primero que encuentres y rómpelo sobre su cabeza, si muere ya nos encargaremos del problema luego pero lo importante es tu seguridad.
—Nana, ¿no eras tú quien decía que debemos ser positivos? —Killian interrumpió la lección de defensa de nana Sol, intentando reprimir una risa.
—Claro que sí, niño, pero hay que ser positivos, no tontos —la mujer suspiró pesadamente antes de volver a hablar—. Sabes cuál es mi número de teléfono. Cualquier cosa no dudes en llamarme. Sé que puede ser algo extraño al principio para ti, pero lucen como una buena familia así que esperemos que todo vaya bien.
—Está bien. No te preocupes demasiado, nana.
—De acuerdo... ¿has salido ya del aeropuerto?
—No. Estoy en el baño, quería lucir bien y no despeinado porque me dormí en el trayecto.
—Te dije que durmieras anoche —reprochó.
—Lo sé, lo sé, pero estaba entusiasmado.
—Ya... Bueno, debo colgar, Diana se volverá loca si estos niños siguen gritando en vez de hacerle caso.
El menor sonrió.
—Está bien. Te enviaré un mensaje esta noche para contarte cómo ha ido todo.
—Perfecto. Hablamos luego. Cuídate, Killian.
—Tú igual, nana.
El molesto pitido retumbó en su oído izquierdo cuando la llamada fue finalizada. Killian inspiró y espiró varias veces intentando calmar el descontrolado latido de su corazón. Mentirle a su nana sobre el no poder dormir la noche anterior debido a que estaba entusiasmado le dejó un mal sabor de boca, y es que más que entusiasmado, estaba aterrorizado.
Había pasado una semana completa desde que aquel doctor había contactado con ellos para la acogida de Killian, nana le había pedido toda la documentación e incluso hablaron durante horas por teléfono y la familia de aquel hombre parecía el lugar ideal para él, sin embargo, Killian no podía evitar sentirse totalmente asustado.
Si bien el doctor había dicho que conocían a alguien con una condición ocular igual a la suya, él no podía evitar dudarlo bastante. En sus diecisiete años de vida nunca nadie antes había conocido a personas como él, por lo que era entendible que Killian fuera escéptico al respecto.
Killian elevó la vista y observó su reflejo en el espejo; su pelo castaño oscuro y algo ondulado había sido acomodado por él segundos antes de que su nana llamara, vestía una simple camiseta de algodón azul y unos vaqueros. Nada del otro mundo que lo hiciera llamar la atención. No obstante, cuando su propia mirada cayó en sus ojos pudo encontrar el fallo en su aspecto. El iris de sus ojos mostraban un brillante rojo rubí que apartaba toda la atención de su persona hacia ellos.
El adolescente suspiró y pestañeó varias veces antes de girarse y tomar el equipaje entre sus manos y salir del aseo. Caminó por el corto pasillo hasta estar nuevamente en el pequeño pero amplio aeropuerto del lugar. Sus pies no tenían rumbo alguno, no tenía idea de dónde lo esperarían ni tampoco sabía si había algún área de descanso. Killian se dedicó a dar vueltas por el lugar y a admirar el cielo nublado en el exterior. A decir verdad, el clima era bastante agradable a su parecer en aquel instante.
—¿Killian? —una voz grave pero con una amabilidad palpable en su tono sonó detrás de él. El adolescente se giró un poco para encontrarse con la alta figura de un atractivo y joven hombre rubio; sus ojos eran de un brillante tono dorado que sorprendió al menor, vestía un traje gris perfectamente planchado y sonreía amable. No obstante, Killian pudo notar un destello extraño en aquellos ojos, un destello que había visto cada vez que iba a una nueva casa de acogida, un destello que mostraba decepción, miedo o asco.
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OJOS ROJOS; twilight
FanfictionEn donde los Cullen confunden a un humano normal con un ser extraño y sobrenatural. [Comentarios de spoiler serán eliminados. Por favor, no arruinen la experiencia a otros lectores] Comienzo: Diciembre 3, 2021 Finalización: -/-/-- Word count: ---
