055; lobos responsables

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Killian se encontraba sentado a los pies de la ahora inútil cama de su habitación con sus piernas cruzadas mientras observaba a Esme y Alice elegir el conjunto perfecto para guardar en la bolsa de deporte que se llevaría; por otro lado, Rosalie se recostaba junto a la almohada con una expresión derrotada, soltando suspiros resignados cada tanto.

—Te vas a desinflar —comentó Esme, soltando una pequeña risa para sí misma.

La rubia vampiro rodó los ojos y movió su cuerpo para quedar boca abajo junto a Killian, elevando su cabeza al apoyar ambos codos sobre el colchón.

—¿Realmente debes ir? —preguntó con tono reacio—. ¿No podemos volver a darle alguna de tus prendas de ropa?

—Sólo será una noche —aseguró el neófito.

Rosalie dejó caer sus brazos y todo su cuerpo quedó cara a la cama.

—¡Pero acabas de volver y ya te vuelven a robar! —exclamó apenas entendible debido al colchón.

Killian sonrió ante el comportamiento de Rosalie, una sensación cálida y agradable expandiéndose en su pecho.

—No me van a robar —dijo con una pequeña sonrisa.

—¿Es que no tengo yo derecho a estar con mi hermano la misma cantidad de tiempo que esos... otros? —volvió a preguntar en voz alta, dándose la vuelta sobre la cama y mirando el techo con desprecio como si este le hubiera hecho algo.

—Bueno... para ellos es nada más que un par de días —respondió con un encogimiento de hombros—, y vivo aquí.

Rosalie entrecerró sus ojos y lo miró de lado.

—No me gusta la buena labia que estás teniendo últimamente —farfulló, causando que Killian riera suavemente.

Los rojos ojos del neófito volvieron a viajar a las dos vampiros que aún discutían sobre la mejor elección de ropa, como si aquella decisión fuera de vida o muerte. Esme mostraba algunas camisetas y Alice gritaba horrorizada al ver cómo había intentado conjuntarlo. Killian desvió entonces su atención al hacía la ventana y escuchó el ladrido feliz del perro.

—Ojalá pudiera llevar a Jasper conmigo —murmuró mientras agachaba la cabeza, jugueteando con sus manos sobre su regazo. Alice y Esme dejaron sus quehaceres y miraron al chico con pena—. Le encantó la playa la primera vez que estuvimos ahí.

Esme se acercó hacia él, sentándose al otro lado y pasando una de sus finas manos por su espalda de forma reconfortante.

—Estoy segura de que la próxima vez podrán volver a ir juntos.

Rosalie saltó enseguida ante este comentario.

—¿Cómo que próxima vez?

—Shh —chistó Esme—. Es normal que reaccione así, con nosotros también lo hizo al principio —confesó Esme, evitando contarle cómo el perro casi había saltado hacia el cuello de Emmett y Edward cuando lo fueron a buscar—, imagina que nuestro olor no es algo común para ningún animal, sino piensa en cómo Koa y Ciro reaccionaron al principio con nosotros. Y míralos ahora, Emmett les está enseñando a cazar. Deberías ir con él uno de estos días, las pequeñas crías te echan de menos.

Killian asintió ante las palabras de Esme y no pudo evitar sonreír ante la mención de las crías de puma.

—¿Realmente Jasper volverá a ser el mismo conmigo? —preguntó algo inseguro.

Alice rió, terminando de guardar la ropa que había elegido y cerrando la bolsa.

—¿Sabes que era él quien dormía en tu cama cuando te fuiste con Carlisle? —confesó—. Te extraña pero su mente aún no asocia tu olor con tu ser.

OJOS ROJOS; twilightHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora