Edward entró a través de la puerta principal con una clara expresión preocupada en el rostro tras haber recibido la llamada de Esme sobre la particular situación en la que se encontraban. Sus sentidos pudieron facilitarle el trabajo de localizar dónde se encontraba cada uno de ellos, pero aún así preguntó: —¿Dónde está?
Su voz se escuchó mucho más alta de lo normal gracias al asfixiante silencio que los rodeaba, el sonido perdiéndose en el aire tras no recibir respuesta verbal. Carlisle lo miró durante un breve momento y elevó su mano para señalar las escaleras que llevarían a su habitación, pronto volviendo a bajarla e intentar centrar su atención en las copas de los árboles que se movían con el viento.
El lector de mentes asintió, esquivando a Rosalie y Emmett —los cuales se abrazaban mientras el varón acariciaba la espalda de su esposa de manera reconfortante— antes de encaminarse escaleras arriba.
Debía admitir que fue una sensación extraña el abrir la puerta y descubrir la cama, en la que Killian había pasado las últimas dos semanas, vacía. Recorrió el lugar para divisarlo pero no logró hallarlo, sin embargo vio la puerta del baño abierta. Con precaución, Edward se adentró en la estancia, cerrando la puerta tras de sí, y caminó hasta llegar frente a la puerta del cuarto de baño. En cuanto sus ojos divisaron la silueta de Killian, Edward supo que aquella situación perduraría.
—¿Killian? —llamó con su particular voz aterciopelada, su tono mostrando mucha más suavidad que de costumbre.
El aludido no se movió.
Killian se encontraba sentado en un taburete de madera blanca frente al espejo; su postura recta, sus piernas juntas y ambas manos entrelazadas sobre su regazo mientras sus llamativos ojos rojos no se despegaban de su reflejo. No había palabras que salieran de su boca ni pensamientos que rondaran su mente, era como una estatua, sin vida.
—¿Killian? —intentó volver a llamar cuando no hubo respuesta alguna.
Edward estuvo a punto de dar un paso al frente cuando la monótona voz de Killian se escuchó.
—¿Eres tú el que viene a hablar conmigo ahora porque puedes leer mi mente? —observando a través del reflejo del espejo, sólo pudo ver sus labios moverse.
—Perdón por no ser la mejor de las opciones —habló el cobrizo con forzada tranquilidad.
—No —murmuró—, creo que es bueno que hayas venido —por primera vez desde que llegó, sus irises parecieron temblar un poco con la intención de moverse—, yo también quiero saber qué es lo que estoy pensando.
Edward entrecerró sus ojos, analizando las palabras del neófito.
—Killian... no logro escuchar nada más que tu voz ahora que me estás hablando.
Killian agachó la cabeza, cerró sus ojos y respiró profundamente.
—Quizá porque no haya nada. He estado intentando no pensar, obligándome a ser capaz de carecer de pensamiento alguno.
"¿O hubiera sido mejor que pensara en que ahora brillaré si expongo mi cuerpo a los rayos de sol?, ¿o que acabo de dejar a dos crías de puma huérfanas?" el vampiro se sorprendió al escuchar la voz de Killian en su cabeza de repente.
—No todo son cosas malas, Killian —intentó hacerlo calmar.
"No podré volver a abrazar a mi nana", escuchó decir. "Soy un peligro para las personas del orfanato..."
—Estoy seguro de que serás capaz de controlarlo. Tienes en ti fuerza y sé que voluntad es algo de lo que no careces.
El neófito abrió los ojos y, una vez más, enfrentó al reflejo de sí mismo.
ESTÁS LEYENDO
OJOS ROJOS; twilight
FanfictionEn donde los Cullen confunden a un humano normal con un ser extraño y sobrenatural. [Comentarios de spoiler serán eliminados. Por favor, no arruinen la experiencia a otros lectores] Comienzo: Diciembre 3, 2021 Finalización: -/-/-- Word count: ---
