La expresión de Paul parecía incluso cómica mientras un par de árboles caían en seco algo alejados de ellos, indicando que Rosalie Hale había escuchado las palabras del neófito con claridad.
—¡Suéltame, Emmett! —exclamó desesperada la rubia vampiro—. ¡Le voy a meter sensatez en esa cabeza a la fuerza!
Killian frunció su ceño pero intentó ignorar lo que ocurría tras de él, centrándose en la imponente figura del cambia-forma frente a él.
—¿Te parece buena idea? —volvió a preguntar, esta vez un poco más cohibido ante el repentino ataque de confianza que tuvo.
Paul pestañeó varias veces, mirando hacia lo recóndito del bosque y de vuelta al pequeño neófito frente a él. Su boca si abría y cerraba como pez fuera del agua, incapaz de formar una oración coherente, su mente divagando en mil y un escenarios que podrías suceder si llegaba a estar a solas con el contrario—. ¿Paul? —volvió a escuchar la voz de Killian otra vez y, ahora, sí reaccionó.
—¿Dor- —Paul carraspeó y enderezó su espalda antes de mirar fijamente al contrario—, ¿dormir juntos dices?
Killian asintió, dando un paso atrás y abrazándose a sí mismo, sus ojos vagando de aquí para allá por los hierbajos en el suelo.
—Sí, ya sabes, ¿algo así como una fiesta de pijamas? —Killian escuchó su propia voz y frunció el ceño algo disgustado—. ¿Suena muy infantil?
Paul intentó ocultar la clara decepción que cruzó su rostro cuando el neófito mencionó la fiesta de pijamas, más lo supo enmascarar bien cuando enseguida negó ante su pregunta.
—No, no, una fiesta de pijama sería perfecto —habló con rapidez.
El más bajo sonrío ligeramente y asintió.
—Si tu lobo necesita tenerme cerca, algo así tendría que ser suficiente para él, ¿no lo crees? —cuestionó con tal inocencia que parecía un cervatillo.
El cambia-formas inspiró profundamente y admiró los brillantes ojos escarlata que lo miraban expectantes en espera de una respuesta positiva hacia sus recientes palabras. Paul no tenía el valor de decirle que aquello le parecía ridículo dada su edad, pero su lobo se negaba a que le rompiera su burbuja y lo volviera a decepcionar. El mayor tragó en seco y asintió nuevamente.
—Creo que a mi lobo le parecerá buena idea —fue lo único que dijo antes de que el rostro de Killian fuera robado por una enorme sonrisa de dientes perlados que jamás había visto, y mucho menos siendo dirigida hacia él. Paul no sabía qué hacer ni cómo reaccionar, su cuerpo parecía haberse congelado y su corazón comenzó a latir con fuerza cuando fue consciente de que aquella no había sido una sonrisa cualquiera, sino que había sido una sonrisa genuina, y lo mejor de todo es que había sido una sonrisa exclusivamente para él; Paul sintió su lobo regocijarse dentro de él mientras su propia garganta se había secado y sus manos comenzaban a sudar.
Su lobo.
El lobo de Paul Lahote.
El futuro lobo de Killian.
Aquellas cinco palabras que conseguían hacerlo estremecer con tan solo pensarlas, palabras que jamás hubiera siquiera imaginado decir hacia un vampiro. Era una situación bizarra para él, pero también era algo que lo hacía estallar en gozo; Aquellos días en los que tuvo que pasar lejos de él habían sido un martirio, como si su pecho hubiera sido abierto en canal y sacaran pedazos de su corazón poco a poco. Extrañaba su voz, su olor, extrañaba escucharlo de lejos mientras se disculpaba mil y una vez con alguno de los otros chupa-sangres, pero, sobre todo, había extrañado esos ojos rojos que miraban a su alrededor como si fuera la primera vez que veía el mundo.
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OJOS ROJOS; twilight
FanfictionEn donde los Cullen confunden a un humano normal con un ser extraño y sobrenatural. [Comentarios de spoiler serán eliminados. Por favor, no arruinen la experiencia a otros lectores] Comienzo: Diciembre 3, 2021 Finalización: -/-/-- Word count: ---
