044; denali

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No fue hasta que el Sol se puso en el horizonte y la oscuridad de hizo una con el bosque, que Killian vio por primera vez en todo el día la rubia cabellera de Carlisle. El inmortal vestía un elegante traje que lo hacía ver mucho más imponente de lo que ya realmente era, y esto hacía que el neófito se viera a sí mismo como una pequeña hormiga. Además, aquel aspecto era acompañado por el ligeramente despeinado cabello que horas atrás había estado ordenado a la perfección.

Carlisle se sentó junto a él en el banco de madera, enseguida notando el fuerte aroma a lobo.

—¿Han estado aquí los chicos? —preguntó en tono suave y calmado, como si tras la boda y la despedida de los recién casados ya todo caos hubiera pasado.

El contrario asintió sin quitar los ojos de la vieja televisión cuyo volumen estaba al mínimo. En ella se emitía una antigua película del lejano oeste.

—Sí. Embry y Quil vinieron a verme antes de que comenzara la boda, al igual que Jasper —el menor parpadeó un par de veces, inseguro sobre si seguir hablando, más decidió continuar—. Paul estuvo un rato conmigo en la tarde, también Jacob se presentó...

—Supe que Jacob pasó por la boda —dijo Carlisle mientras movía su cabeza de abajo hacia arriba como absorbiendo la información—. Paul, has dicho..., ¿ha habido algún problema?

—No realmente. Me ha sorprendido haber podido mantener una conversación decente —Killian agachó la cabeza y mordisqueó el interior de su mejilla—, e incluso dejó que me recostara sobre su pelaje.

Carlisle miró atónito al cabizbajo neófito que se negaba a apartar la mirada de sus embarrados zapatos. Si bien el mayor esperaba que el cambia-formas se presentara aquel día en la cabaña, no esperaba oír tan buenas reseñas sobre su intercambio de palabras con su hijo.

Volviendo en sí, Carlisle esbozó una sonrisa.

—Eso es bueno, ¿no lo crees? Es decir, es bueno que no haya habido ninguna discusión tras tantos encuentros fallidos. Sé que los lobos son buenos chicos a pesar de su temperamento y a ti te conocen desde que eras humano, así que su repudio hacia ti no debe ser ni de cerca como el asco que nos tienen a nosotros.

Una pequeña sonrisa nerviosa se posó en los labios del menor.

—Eso creo. Me gusta cuando me tratan lindo.

—¿Entonces por qué no dejas que Alice lo haga?

—Porque el "tratar lindo" de Alice es llenarte de regalos y me siento incómodo cuando me regalan tantas cosas materiales que sé que no voy a poder pagar o devolver en la vida.

—Bueno... ahora eres inmortal y tienes acceso a nuestra cuenta, ¿no lo había mencionado ya?

—No pienso utilizar esa cuenta.

El rubio elevó sus manos en señal de derrota.

—Está bien, no te alteres —Carlisle miró a su alrededor analizando todo—. ¿Has pasado tiempo con Koa y Ciro?

—He estado un rato con ellos para darles de comer y entretenerlos, luego se han ido a su roca para descansar.

—Deberíamos empezar a practicar su caza, sé que eres consciente de que no pueden estar toda la vida alimentándose gracias a nosotros.

—Lo sé. También estuve pensando en ello.

—¿Qué te parece empezar en la semana entrante? Luego quiero hablar contigo sobre un pequeño viaje que nos tocará hacer pero será tan breve que ni se darán cuenta que nos fuimos.

OJOS ROJOS; twilightHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora