Horas

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Las horas pasaron con rapidez.


Era raro estar de nuevo en casa. Bueno, en casa de Franchesca. Aunque sólo habían pasado unas cuantas semanas desde que me había mudado con Jorge, me sentía extraña estando allí.


Quería volver a la calidez de la casa de Jorge, precisamente a la calidez de sus brazos.


¿Para qué demonios habría ido a la ciudad? Me carcomía la cabeza pensando en los riesgos potenciales que podrían afectar a Jorge. Y no, no me refería a accidentes de tráfico o estafadores. Chicas. Mujeres bonitas había en todos lados, y mucho más en la ciudad. ¿Estaría haciendo caso omiso a nuestro pacto de exclusividad?


Desafortunadamente no podía decir "no, él no es así", porque estaría mintiendo.


Silencié mis miedos un poco, y preparé un tazón con leche para Miel.


Siempre había querido un gato. Un gato pequeño y de ese mismo color.


De niña vivía pidiéndoselo a mi padre, pero el nunca había cedido a mis súplicas, ya que un gato parecía ser "un estorbo". Y bien, eso era lo que más me había sorprendido de su curioso regalo.


Me senté en el sillón con el gatito sobre mi regazo.


Franchesca estaba por alguna parte de la casa, haciendo quién sabe que.


Bueno, no era muy difícil adivinarlo... Diego aparecía casi todas las tardes en su casa. Y no me sorprendía.


A lo largo de los días, ambos habían desarrollado una electrizante "amistad".


-¡Feliz cumpleaños, vieja!- gritaron ambos llegando al living.


Un pequeño pastel de color rosa con velitas blancas estaba en las manos de Fran.


¿Quién diablos había dicho que me gusta el rosa?


Se acercaron a abrazarme y me cantaron el feliz cumpleaños.


-¿Enserio ya son las doce?- pregunté sorprendida.


Que rápido pasa el tiempo cuando uno piensa en el amor de su vida.


-De hecho, son las doce y diez- confirmó Diego mirando su reloj.


-Come pastel, vamos que he tardado horas haciéndolo- dijo dramáticamente Franchecsa.


-Pero si me ha costado menos de cinco minutos ir a compr...- Diego fue interrumpido por Francheca con una mirada amenazante- oh, claro, ha estado todo el día preparándolo para ti-.


Reí y los abracé a ambos.


-Toma tu celular, hace diez minutos que no deja de sonar, ya me tiene harta ese tono de "Glee"- me acercó mi teléfono y siguió parloteando- personalmente, creo que deberías cambiarlo.

¿Quien Te Crees? (Jortini) TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora