Tini

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-"Martina volverá a Londrés en menos de un mes"-.


Leí el mensaje una y otra vez sin poder creerlo.


Martina, mi Martina.


Hace cuanto no la veía. ¿Seguiría igual de bella qué siempre?... ¿qué es esa pregunta Jorge?

Martina será hermosa siempre, pase la cantidad de años que pase.


Sentí el corazón en un puño. Jamás olvidaría mis sentimientos por ella, por el simple hecho de que... ella jamás había salido de mi mente y corazón en todo ese tiempo.


Ni Marco ni Franchesca quisieron decirme a dónde se fue luego de aquella noche en la que estúpidamente le negué ver mi celular. Esa maldito día en que patéticamente la perdí, la dejé huir, y llevarse mi corazón con ella.


Había movido cielo y tierra para encontrarla; pero sin la más mínima idea de dónde podía estar, no me era muy fácil.


Los directivos en la universidad me habían dicho que simplemente había pedido el papeleo de transferencia; sin decir ni siquiera a dónde iba.


Con el corazón destrozado, y el alma por el piso abandoné la universidad.


Mi madre me abrió las puertas de casa con los brazos abiertos. Pero no aguanté muchos días allí.


Todo me recordaba a ella, porque simplemente ella era Holmes Chapel.


Me escapé, intenté huir de su presencia acosándome todos los días. Pero se convirtió en mi demonio interior, y aprendí a vivir con ello.


Canadá era mi nueva ubicación. Allí trabajaba como dueño y jefe de una de las empresas de mi padrastro. Había dejado los estudios, a duras penas de mi madre.


Simplemente no podía concentrarme, no podía estudiar ni pensar en otra cosa que no fuera ella.


Sonó mi teléfono nuevamente, pero ésta vez el tono indicaba que era una llamada.


-¿Sí?- pregunté cansado.


-¿Jorge? Ésta noche iremos a cenar a la casa de mis padres, ¿bien?- dijo Sara del otro lado de la linea.


Bien, allí entrábamos en detalles. Sara, irónicamente quién había sido mi primera novia, ahora volvía a estar conmigo. No la amaba, no la quería, pero la apreciaba, al menos algo. Ni de asomo podría haberme hecho olvidar a Martina, simplemente me distraía.


Lo único que me quedaba de ella eran mis recuerdos, y su perezoso gatito...


{Narra Martina}


-Dime a qué viene ese look- le pedí a Franchesca observando el radical cambio de imagen que había efectuado en si misma.


-Bueno... digamos qué cuando te fuiste... -comenzó ella- quise hacer un cambio. No lo sé-.


-Me he dado cuenta, ¿pero por algún motivo en especial?-.


-Diego... me dejó-.


Me quedé helada.


-¿Es broma?- le dije atónita.


-No lo es- ella desvió la mirada nerviosa y se acomodó un poco el cabello.


Franchesca solía mirar fijamente a las personas cuando les hablaba puntualmente de algo, por eso me sorprendió. Se la notaba tensa, bien podría ser porque le incomodaba hablar del asunto, o quizás porque mentía. Opté por la primera teoría.


-¿Y porqué...?- cuestioné dejando la pregunta incompleta.


-Tinii...- suspiró- no quiero hablar de eso, ¿bien?-.


-Está bien- dije extrañada.

¿Quien Te Crees? (Jortini) TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora