-¿Cómo le diré a Franchesca?- pregunté cuando llegamos a la puerta de mi apartamento, antes de bajar del auto.
-Yo se lo diré, estará feliz por nosotros- lo miré sorprendida.
-¿Ella estaba enterada de ésta química latente?- pregunté suspicaz y divertida.
-Y de mucho más, créeme- rió y lo miré inquisitiva.
-No preguntaré que significa eso- dije abriendo la puerta de copiloto.
Caminamos hacia dentro de la casa, y pensé que vería a mi mejor amiga en el living, con la mesa llena de papeles, totalmente concentrada como siempre. Pero me sorprendió que no fuera así.
Miré con complicidad a Jorge y caminé hacia la cocina.
-¿Profesor?- pregunté casi sin aire-.
Diego, Diego Dominguez estaba sentado tomando un café, en la mesa de mi cocina.
-Oh, Martina. ¿Cómo estas?- preguntó despreocupado llamándome por mi nombre de pila.
Por la puerta que comunicaba la cocina al pasillo principal apareció Franchesca.
La miré curiosa.
-¿Dónde haz estado?- preguntó acercándose con rapidez y dándome un cálido abrazo.
-Es... una larga historia- suspiré, y sentí las manos de Jorge apretarse contra mi cintura.
-Estamos juntos- afirmó con total naturalidad.
Mi mejor amiga se quedó plasmada un segundo, para luego comenzar a saltar como una niña pequeña y arrojarse a mis brazos.
-¡Diablos! Tanto tiempo para ésto- chilló emocionada- Jorge, la lastimas y te arrancaré los testículos- lo amenazó y la miré con horror.
Jorge en cambio, la miró divertido.
-Se mudará conmigo-.
La sonrisa de Franchesca se desvaneció al momento y la miré apenada.
-¿Me dejarás tan rápido pollita?- preguntó triste y luego miró a Diego- crecen tan rápido...- dijo dramática y todos reímos.
-Puedo quedarme contigo-.
-¿Estas loca?- dijo a la defensiva- hace meses que vienes loca por el tipo que está tomándote de la cintura, no desperdiciarás una oportunidad como ésta.
Sentí como el rubor me subía las mejillas.
¿Acaso podía ser más obvia? La fulminé con la mirada pero ella me ignoró y se fue directamente hacia mi cuarto.
-Así que... Diego. No quiero sonar grosera pero...- dije con timidez- ¿tu y Franchesca...?-.
-Nos hemos conocido hoy, y hemos venido a tomar un café- respondió a mi duda con una sonrisa.
Lo miré con suspicacia y entrecerré los ojos.
-Bien- mi voz vibró y sonó un poco insegura.
Jorge que estaba a mis espaldas me notó tensa.
-Oh olvidé presentarte a Jorge- le dije a Diego apartando a Jorge de mi- el es mi...-.
¿Qué es lo que debería decir?
-Su novio, un gusto- se apuntó Jorge antes de que pudiera decir nada, y estrechó su mano con la de Diego.
-Un gusto, soy Diego Dominguez, hoy he conocido a Martina, en mi clase-.
Por la expresión de Jorge supe que se dió cuenta que había pasado algo por alto.
-Así que usted es el famoso profesor...- me miró fijamente arqueando una ceja.
-¿Famoso?- preguntó el castaño divertido.
-Martina, me ha hablado de usted- dijo Jorge y volví a sonrojarme.
Di media vuelta, y me dirigí a la cafetera fingiendo que ignoraba su conversación.
-¿Y qué te ha dicho?-.
-Ha mencionado...- dijo Jorge dejando suspenso y haciéndose el que no recordaba.
Supe que su mirada estaba clavada en mí, aun estando de espaldas.
Que no lo diga, ¡que no lo diga!
-Ha mencionado su parecido a Justin Bieber.
Casi escupí el sorbo de café que estaba tomando.
