-Ha sido increíble- susurró y me sentí completa.
No quería moverme, me sentía demasiado feliz y satisfecha como para siquiera pensar en otra cosa.
Él se levantó y lo observé expectante.
-Voy a tomarme una ducha, ¿me acompañas?-
-Suena tentador- admití.
El sonrió y me tomó en brazos. Caminó hasta el baño y abrió el grifo.
Jorge no dejaba de sonreírme.
-¿Cómo estuve?- pregunté mientras tomaba el shampoo.
-Increíble- me quitó el shampoo de las manos y puso un poco en su mano- date vuelta- me dí vuelta y el comenzó a masajear mi cabello con su shampoo- si no fuera por lo obvio, casi no me creo que eras virgen.
-¿Ah?- fruncí el ceño, aunque él no podía verme- ¿cómo que no te crees que era virgen?
-Pues lo has hecho genial, además mirate Martina.- me giró con sus brazos y pasó su mano por mi cadera- eres hermosa, podrías tener al hombre que quieras.
Me puse una mano en el corazón.
-Me alagas- dije sarcástica.
Era la primera vez que alguien me decía algo así.
-Sabes que lo digo enserio- me empujó con su cuerpo bajo el grifo y me desenjabonó.
-Me toca- ordené mientras le lanzaba una mirada pícara.
