Novia

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-¡Amigo!- gritó Fede saliendo de la cafetería- ¿cómo has estado? diablos, hace tanto tiempo que no te veo- dijo mientras se acercaba a darme un abrazo.


-¡Fede! Pues, todo bien, ¿cómo te va a ti? ¿Qué haces por aquí?-.


¿Realmente había pasado tanto tiempo desde que me había ido? ¿Por qué me sentía como si aquellos dos años no hubieran sido nada al ver de nuevo a mis amigos y familiares?


-Ando con... una amiga- dijo él pícaro y supuse que sería Elisa.


-¿Ah sí? ¿Dónde anda?- cuestioné divertido mientras observaba alrededor.


-La he dejado allí adentro, pero le avisé al mesero que venga, así que supongo que ahora la veras... -.


Solté una carcajada.


-Y dime... ¿qué te ha hecho regresar a Londres?- preguntó curioso.


Sara, qué se encontraba en el asiento de copiloto, me observó a través del vidrio tintado de mi coche. Sabía que ella podía escuchar nuestra conversación así que opté por no dar detalles.


-Pues, simplemente extrañaba todo esto- le dije sencillo.


"Y a Martina también".


-Es bueno que regreses- dijo Fede con una sonrisa y luego desvío su mirada con rapidez- allí viene mi acompañante- hizo un gesto con la cabeza para que siguiera la dirección de su mirada.


El corazón me dió un vuelco, y aquel maldito vacío que se encontraba instalado en mi pecho hacía más de dos años desaparecía como por arte de magia. Era ella. Mi princesa.


{Narra Martina}


¡Diablos! ¿qué hago? Que no me vea, que no me vea... por favor, que no me vea...


La sangre ardió en mis mejillas, y mi respiración se aceleró cuando Jorge notó mi presencia, y su intensa mirada se posó en mí.


Fede me hizo una seña -muy poco perceptible a mis sentidos abrumados- para que me acercara.


Con paso firme, pero cierta timidez en el rostro, me dirigí al lujoso auto, sintiendo como todo mi corazón se hacía añicos con cada paso que daba.


¿Cómo era posible que siguiera sintiendo lo mismo que hace dos años?


-Hola- intenté no susurrar, pero sabía que si hablaba más fuerte, mi voz delataría aquella triste y escondida nostalgia.


Jorge simplemente no dijo nada.


El rubor volvió a invadir mis mejillas al notar cierta indiferencia de su parte.

¿Quien Te Crees? (Jortini) TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora