-¿Cómo que mounstrito?- pregunté riéndome.
-Es tu nuevo apodo- aclaró Marco dándome un abrazo- hace días que no hablamos, ¿qué tal si cenamos juntos esta noche? Te he extrañado, mala amiga-.
Hizo un tierno puchero y le sonreí.
-Nadie puede vivir sin mí-.
-Baja los humos- me advirtió con una sonrisa-.
-Oh Marco, arrodíllate ante mi y ruegame que pase más tiempo contigo- dramaticé y caminé con él hasta su auto.
-Ya ya, tampoco te necesito tanto- fruncí el ceño y el rió- vamos dime, ¿cenamos o no?-.
-Me parece genial-.
Jorge llegó a mi lado en menos de un minuto. Como pasaba cada vez que había corta distancia entre Marco y yo.
-¿Qué tal, hermano?- dijo mi novio haciendo un raro saludo con las manos, que probablemente sólo los hombres podrían entender.
-Genial, ¿cómo te va?- le dijo Marco.
-Igual, me alegra verte. ¿Quieres venir a cenar esta noche?-.
Miré a Jorge. Lo había hecho a propósito.
-Ya hemos arreglado...-.
-Por supuesto- me interrumpió Marco.
Lo fulminé con la mirada aunque no pareció darse cuenta.
-Cariño, Caroline vendrá a cenar ésta noche también-.
Oh genial, eso era el colmo.
Contrólate, Martina, contrólate.
-No, no vendrá- dije con aspereza y total frialdad.
-¿Qué dices?-.
-No quiero que venga Caroline- dije tajante.
-Pues ya la he invitado- me retrucó él, confundido.
-Qué lastima, tendrás que decirle que se ha suspendido-.
A Jorge casi se le cae la mandíbula, y Marco intentaba contener la risa.
-¿Estos son celos o algo por el estilo?- preguntó Jorge divertido.
-No- respondí mirándolo fijamente. Ni de atisbo iba a titubear- no la quiero en mi casa-.
-¿Tu casa?- dijo Jorge atónito- te recuerdo que tu vives. Vives conmigo-.
-Tú me invitaste a vivir contigo, si quieres que me vaya sólo dilo-.
Bien, ésto se me estaba yendo de las manos. ¿En qué momento me había puesto tan a la defensiva? Arreglar los problemas no era mi fuerte.
-¿Estas con el período o algo así?- Jorge intentó acariciarme pero me aparté bruscamente- ¿a dónde vas?-.
-Iré a cenar con Marco, tienes la casa para ti y Caroline. Disfrútala-.
-Hey hey hey- me detuvo Jorge parándose en frente de mí- ¿puedes decirme qué diablos te sucede?-.
