Luego de veinte minutos sonaron unos cuantos molestos timbrazos.
Me reí. Esos eran mis amigos.
Caminé hacia la puerta y la abrí para recibir a un hiperactivo Fede que entró y salió corriendo por el pasillo, y con Facu, riéndose en el umbral.
-Personalmente creo deberías dejar los estudios y venir a visitarnos, Jorge- dijo sin atisbo de simpatía, Facundo- oh debo decir... deberías dejar a tu chica que respire al menos un rato, ¿me equivoco?-.
Le sonreí. El siempre tan curiosamente mandón.
{Narra Martina}
-Gracias Martina, nos vemos pronto- dijo Anne desde la puerta.
Me despedí con la mano y finalmente me dirigí a casa. ¿Cuánto habían pasado? ¿Dos horas? Y ya necesitaba a Jorge.
Él era como mi oxígeno, pero no a un punto tan extremista.
Estacioné el auto enfrente a la casa, puse el seguro, y corrí casi extasiada en busca de sus brazos.
Tanteé en mi bolsillo las llaves, y de tal ansiedad se me cayeron al suelo.
-Estúpida Martina- me dije apurada a mí misma.
Cuando al fin conseguí abrir la puerta, escuché extraños sonidos que provenían del living.
Cerré la puerta con expresión extrañada y caminé minuciosamente al lugar.
-¡Martinaaa!- gritó aquel adorable rubio abrazándome hasta casi no poder respirar.
-¡Fede! ¿cómo estas? ¡tanto tiempo!-.
-Pues estoy genial, y mucho mejor ahora que te veo. Estás preciosa- me sonrojé y le entregué una sonrisa breve.
-Cuidadito Fede- dijo Jorge acercándose a nosotros.
Me reí cuando alejó al rubio de mi, y posó sus manos en mi cadera.
-¿Martina? ¿Acaso es posible?- gritó Facu desde el sillón y lo miré confundida- ¡cada día más hermosa!- chilló corriendo hacia mi para alzarme en brazos.
-Es un placer verte,... oye... ¿Fac?- dije mientras el comenzaba a bailar conmigo en brazos- ¿podrías bajarme?- le pregunté inútilmente ya que el siguió corriendo conmigo en sus brazos por toda la casa.
Luego de unos minutos de risas e histeriqueo, cedió a dejarme sobre el sillón.
-¿Qué diablos ha sido todo eso?- pregunté divertida.
-Es un saludo- explicó Fede mientras mordisqueaba una hamburguesa.
-Facu lo hace cuando ha pasado un largo lapso de tiempo en el que no ha visto a una persona-.
Todos reímos y Facu bufó.
-¿Cómo la has pasado?- preguntó Jorge y lo miré helada.
-¿Eh?-.
-¿Cómo la has pasado?- repitió confundido al no haber entendido una pregunta tan básica.
-¿A qué te refieres?- pregunté nerviosa.
-Uhm... ¿con Fran?- dijo obviando.
¡Qué estúpida! ¿Cómo pude olvidarlo?
-Oh,... sí... geni-aal- balbuceé sonrojándome.
-¿A dónde han ido?- cuestionó Jorge simpático pero con curiosidad.
-Este... ahm... voy a bañarme, luego te cuento- dije rápidamente mientras corría escaleras arriba.
No quería mentirle a Jorge, pero no podía decirle específicamente que había ido a la casa de su madre para intentar arreglar las cosas entre ellos.
