Bien, había escogido de una vez por todas el salón. Sería a las afueras de Holmes Chapel, como estaba decidido al principio. Era un amplio y elegante salón con un hermoso parque descubierto.
El asunto de la música, parecía estar resuelto también. Fede se había ofrecido a pagar el transporte para la banda de sus amigos y podían presentarse esa noche. Incluso lo harían gratis como favor pendiente al rubio.
La lista de invitados de Facu, ya estaba hecha. Incluyendo a algunos amigos suyos del instituto, algunos de la Universidad, y otros casuales. Las invitaciones estaban enviadas, aclarando que era una fiesta sorpresa por eso no debían hablar con Jorge al respecto. Me sorprendía a mi misma la gran cantidad de amigos que tenía él.
Con respecto a sus familiares, yo había hablado con Anne, quién había aportado su contribución a Facu. Y por supuesto, ella también estaba invitada.
Junto a ella, había ideado mi tercer regalo.
En unas cuantas ocaciones a Franchesca casi se le escapa algún que otro detalle de la fiesta en frente de Jorge, pero lográbamos ocultarlo a la perfección.
Dudo que sospechara, pero quizás estaba extrañado debido a mi comportamiento tenso y preocupado.
Jorge le echaba la culpa de mis reacciones inusuales al "período", que según él, causaba toda esa frustración.
Me reía internamente, ¿tendría el al menos una idea de que estaríamos organizando algo así para su cumpleaños?
Esa misma tarde, con la excusa de que íbamos con Franchesca de compras, Marco me prestó su coche, y fui a conseguir el primer regalo.
Genial, y el más doloroso.
-¿Estas segura de esto?- preguntó el grandulón esterilizando las agujas.
-Sí- dije firme- lo estoy-.
Luego de una hora y con la muñeca vendada y ardiendo, me dirigí de nuevo a casa.
Me lamenté internamente. Ésta noche no podría pasarla con Jorge, él no debía ver mi muñeca por nada del mundo.
Estiré la manga de mi blusa tapando las vendas, y marqué al número de mi novio.
-¿Si, cielo?- preguntó él del otro lado de la linea.
-Cariño, hoy haré una especie de pijamada con Franchesca, ¿te molesta si no duermo en casa?- dije intentando sonar inocente.
-¿Quieres que las acompañe?- dijo Jorge en tono pervertido.
-¡Jorge!- me quejé y el carcajeó- ya, ¿te molesta?-.
-No, bebé. Tengo un exámen mañana y debo estudiar. No me malinterpretes, me encanta -enfatizo- amo estar contigo. Pero debo darle algo de prioridad a los estudios, y contigo aquí... los mando a la mierda-.
Me reí.
-Genial. Será nuestra primera noche separados- dije con tristeza.
-Oh vamos, lo recompensaremos- volvió al mismo tono de antes.
-Claro que sí- dije mirando mi muñeca.
-¿Te veré ésta noche?- preguntó en voz baja.
-Sí, pasaré a buscar un par de cosas, y darte unos cuantos besos-.
El rió.
-¿Sólo besos?-.
-¿Decepcionado?-.
-Con verte me alcanza- dijo con suficiencia.
-A que sí. Bien, debo irme. Te amo rizado- me despedí.
-Te amo más, castaña-.
Carcajeé y corté la llamada.
¡Diablos! Ésta mierda si ardía.
Al instante mi celular sonó. Franchesca.
-¿Ya tienes el primer regalo?- preguntó mi mejor amiga.
-Asunto resuelto-.
