-Tú sabes que no soporto a Caroline, ¿y la invitas a casa? ¿eres estúpido o te haces?- le reproché casi gritándole.
Noté como la castaña se acercaba con paso cauteloso hacia nosotros.
-Jorge- dijo llamándole la atención y él la miró intentando controlar su expresión rabiosa- me ha surgido un imprevisto, ¿podemos cenar en mi casa?-.
Suspiré resignada.
"No, no, no, ¡no!"- le rogué a mi interior que detuviera la furia acumulada que estaba a punto de estallar.
-¿Sabes qué, Caroline? Jorge, es MI -enfaticé- maldito novio. Así que me agradaría que dejes de tirarte encima de él como una maldita zorra - ella me miró atónita- vuelves a acercarte a él, y juro por lo que más quieras que te arrancaré los ojos con dos palitos escarbadientes, ¡¿has entendido?!- le grité dejando mi última pregunta más bien retórica.
Tomé a Jorge del brazo y casi lo arrastré con una fuerza sobrenatural, debida a la rabia e impotencia del momento.
Lo empujé dentro del asiento del copiloto, y me subí al volante.
El me miraba asombrado.
Esperen... ¿porqué estoy conduciendo yo?- A la mierda, ¿qué diablos importa?
Sólo quería alejarme de esa maldita perra.
-Dios, te amo- murmuró Jorge luego de un rato y detuve el auto haciendo chirriar las ruedas contra el piso.
-¿Qué?- pregunté sacadamente.
-Ven aquí-.
Me tomó de la cintura haciéndome salir de mi asiento para caer sentada a horcajadas de él.
Me besó salvajemente pero yo casi no podía responder.
Lo que más esperaba luego de esa bochornosa escena de celos, era que Jorge me gritara como nunca en su vida y termináramos peleados por semanas.
Apretó sus manos entorno a mi cadera y yo decidí pararlo.
-¿Y qué diablos te pasa ahora a ti?- pregunté casi gruñiendo.
-Ese ha sido el ataque de celos más excitante de mi vida-.
Lo miré casi riendo.
-Si, fue un poco dramático, ¿no crees?-.
-Sí, me gustó lo de arrancarle los ojos- empezamos a carcajear- oh enserio, ¿estas con el período?-
-No, me falta una semana- dije distraída- no sé que demonios me pasa Jorge, simplemente no me gusta que ella se acerque a tí, y tú te demuestres tan... no sé, tan tú. Se que quizás no te lo buscas, no puedes evitar ser tan lindo- dije frustrada y el me acarició la mejilla- esa zorra ya me ha separado de ti una vez, y no volverá a hacerlo, ¿entiendes?-.
