Clase

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-Atención clase, dejen el trabajo práctico que les he dado la semana pasada sobre mi escritorio por favor.
Tomé el trabajo en un folio que tenía dentro de mi carpeta, y antes de que me levantara, Facundo se ofreció a llevarlo.

-Gracias- le dije mientras el sonreía.
Se acercó al escritorio del profesor Baxter y dejó los trabajos, pero antes de que se marchara el profesor lo interrogó, y ambos comenzaron a hablar animadamente mientras la clase volvía a su barullo habitual.

-¿Así que te agrada Facundo?- susurró Jorge en mi oído y me sobresalte.

-¿Qué haces aquí?- pregunté aturdida- vuelve a tu banco, Jorge, la clase ya ha empezado.
Se sentó a mi lado y me miró divertido.

-Mi compañera de banco es demasiado aburrida, así que vine contigo- explicó- me pareces más interesante.
Arqueé una ceja y lo miré interrogativamente.

-No te hagas el idiota-.

-No lo hago, me quedaré contigo hasta que Facu vuelva, pero parece que su charla con Baxter es para rato así que podemos hablar...-.
Su tono era curioso pero aun así burlón. Maldito rizado entusiasta.

-Así que... ¿de qué hablaban?- preguntó él.

-No te interesa-.

-Todo de ti me interesa- bromeó.

-Pues esto no-.
Intentaba ser lo más cortante posible, pero Jorge me la estaba complicando.

De un momento a otro apoyó su mentón sobre mi hombro y me miró fijamente.

-¿Sucede algo?- pregunté intentando apartarlo.

-Eres hermosa-.
"No te sonrojes, no te sonrojes, no te sonro..." diablos.

-Y ahora te ves aun más hermosa con ése lindo rubor en tus mejillas- sonrió tierno y no pude evitar sonreírle de nuevo.

-Eres agradable cuando te lo propones- comenté.

-Puedo serlo todo el tiempo-.

-Puedes, pero no quieres- adiviné.

-Hay veces que necesito ser rudo-.
Por el tono en que lo dijo capté al instante su capciosidad y perversión.

-Rudo- repetí con la vista fija al pizarrón.

-Exacto, ¿alguna vez algún hombre ha sido rudo contigo?-.
Se estaba pasando de descarado.

-No- entrecerré los ojos, sin mirarlo ni de reojo- eso no me gusta.

-Apuesto a que de vez en cuando, te gustaría algo rudo-.
No debía preguntarle a que se refería con "algo rudo".

-De hecho no- dije tranquila observando a Facu que ahora había acercado una silla al escritorio del profesor. Diablos qué tipo social.

-Apostaría todo a que sí-.

-Pues lo perderías todo- dije cortante.

-Estoy seguro-.

-¿Ah sí?-.
Bien, otra vez a los mismos jueguitos de siempre.

-Por supuesto, pero si quieres demostrarme que no te gusta la rudo, aceptaré con todo gusto- apreté los dientes.
Y él sonrió triunfador.

¿Quien Te Crees? (Jortini) TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora