¿Alguna vez has pensado que un embarazo cambiaría tu vida?
El destino de Marina Hardy cambia radicalmente cuando se vuelve nodriza del único hijo de Alec Mulroy, un viudo alcalde ruso aparentemente normal que esconde mucho más que corrupción. Ella s...
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Nunca pensé que llegaría tan lejos por él, sin embargo la obediencia estaba impresa en mi rutina habitual desde que Malcom mató una parte de mi alma, y me resultó muy fácil continuar con la misma dependencia con mi padre. Era mi demonio calculador, tenía ese equilibrio perfecto entre lo dulce y salvaje, una fiera que me arañaba y me marcaba el cuerpo, a pulso me escribió toda su poesía libidinosa. Lo admito, Alec cumplió todas mis fantasías sexuales mientras me redujo a cenizas con ese par de ojos azules, se tatuó en mi piel sellando con tinta sus embrujos, invocando un par de deidades para dejarme consumir a fuego lento. Alec Mulroy era el perfecto fuego para mis ganas de arder en el infierno, capturó mi pasado y mi presente para consumirlos y convertirme en otra persona distinta, era el pecado perfecto para perderme...
—Muy bonito tu discurso de mierda, alcaldesa. Sabes que estás enferma igual o peor que mi maldito tío, si te niegas a admitirlo es otro asunto —las palabras de Mak me enfadaron más, y el potente flash nubló mi visión—. Sus juegos retorcidos comenzaron desde mi casa, ¿acaso olvidas las primeras fotos que tomé? No tarda en llegar esos cuadros, tu lobo me está presionando con la entrega, pero no depende de mí.
—Oh, no extraño nada de esos días... Sigo teniendo a mi padre, me encargué de sacarlo de la privacidad de nuestra alcoba de chocolate para convertirlo en mi esposo —me acomodé los senos para que sobresaliera más de mi pronunciado escote
—Date vuelta y tócate el rostro... Sí, ¡perfecto! Es tu mejor ángulo... ¿Y qué se supone que es esta mierda de vestimenta? ¿La evolución de su fetiche lobezno? —El fotógrafo estaba cumpliendo el pedido de su exigente tío otra vez ganando miles de rublos por retratar la bizarra versión de esposa que yo había creado para él, y ahí estaba yo, posando como una estúpida niña obediente.
—Soy hija de Alec, y Yulia era rubia, ¿cierto? Es fácil de adivinar mi cambio de cabello... ¿Cuántos años de matrimonio tuvo?
—Un año, tiempo suficiente para terminar muerta y reemplazada por otra chica más joven. Tengo curiosidad por saber cuánto le durará está nueva esposa, contigo sí folla y ese es un factor diferente. Ahora tomaré capturas frontales, ¿lista?
—¿Joven? Madre mía... ¿Qué edad tenía la maldita rusa muerta? —Me acomodé en la postura solicitada, y cedí para el placer de mí esposo.
—Dos años más que tú... ¡Maldición...! —Mak salió de su escondite fotográfico caminando de un lado al otro evidentemente enojado—. Yo... Me gustaba mucho esa chica... Y de pronto se convirtió en mi tía... Y luego estaba muerta... Entonces...
—Oh por dios santo... ¡Maksim...! ¿Te gustaba la rusa asesinada? ¡Tú la amabas! Por eso proteges a Ray... Estás cuidando del hijo de tu primer amor... ¡Oh Maki...! Cuánto lo siento...—intenté levantarme para abrazarlo pero el bufón me detuvo.
—Alto ahí, rata. Ni lo sueñes, yo era demasiado joven para comprarla, y mi nefasto tío es demasiado adinerado para cumplir todos sus caprichos. Una prostituta comprada para tapar la impotencia del alcalde, fue una clásica tragedia que pertenece al pasado, pero lo tuyo... Esto es otro nivel, pareces una maldita niña de doce años... ¡no me jodas! ¿Tanto amas a mi tío para humillarte de esta manera? —Mak me sujetó de los brazos, me levantó a la fuerza y me acercó al espejo.