CAPÍTULO 10:

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Mentir es necesario a veces, sobre todo cuando estás detrás de un bastardo insuperable como Alec Mulroy, una persona que se ganó mi amor abnegado a pulso

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Mentir es necesario a veces, sobre todo cuando estás detrás de un bastardo insuperable como Alec Mulroy, una persona que se ganó mi amor abnegado a pulso. Era el único hombre que me protegía, se había apropiado de mi alma tornando mi brillo del color de su preferencia, tenía mi vida completa entre sus manos, y controlaba mis ansias de sexo a su antojo.

-No...-reprimiendo una sonrisa de victoria me acomodé sobre su pecho, y fue tanta la insistencia con la cual observaba la carta que se la ofrecí-. Es de Misha...

-¿Quieres iniciar una maldita guerra en mi familia por esta mierda, Mari? -Hizo un gesto de asco, dobló el papel y lo agitó frente a mi rostro-. ¿En verdad me amas? Yo no soy un caballero insensato para atreverme a expresar un significado digno de esa palabra, aún me desvelo algunas noches reflexionando sobre ese sublime hechizo que me ata a ti... ¡Eres una niña, joder!

-¿Me está diciendo que no soy digna de amar por ser joven? -Reclamé enfadada cruzando mis brazos.

-¡No! ¡Claro que no! Pero no puedes atribuirle un significado tan importante a una simple y vana ilusión adolescente. ¿Qué es amor para ti? Uno de mis ocho perversos sobrinos te trató con amabilidad, te escribió unas cuantas palabras cursis, sanó tus heridas y te folló con dulzura. ¿Por eso te gustaba el tonto médico?

-Mish me salvó de Malcom muchas veces... ¿Ese acto no es merecedor de mi interés?

-¿Te salvó? Define la palabra; salvar. ¿Te recuerdo quien te sacó de la finca del terror la primera vez? -Bufó lleno de indignación, lo había conseguido, el maldito estaba celoso.

-Tú, mi cielo. Nunca olvidaré ese hermoso día...

-¿Y quién volvió a encerrarte en la finca de Gus? El tonto médico no hizo nada para sacarte de ese infierno, no le convenía, y cuando al fin consiguió su anhelada independencia económica, ¿qué hizo? ¡Se fue de viaje de bodas bien campante con su esposa! -Cada palabra del alcalde era una daga atravesando mi maltrecho corazón.

-¿Te estás burlando?

-Solo pretendo que entres en razón, mi niña. Soy tu padre y sé que es lo mejor para ti.

-Pues, me enteré que el doctor Mulroy se fue a China, no a Europa -me defendí, debía saber hasta dónde era capaz de llegar.

-¡¿Qué...?! No tengo idea quién te dijo semejante estupidez, pero el tonto médico está en Europa paseando de maravilla con su esposa. Lo juro.

-Fue Motka. ¿Podrías devolverme mi carta por favor? -Mi rubio celoso se negó, extendí mi brazo para intentar recuperarla.

-¿Motka? -Apartó el brazo para evitar que atrapara la carta, entonces me monté sobre su cuerpo con el afán de arrancarla de su mano-. ¿Motka te trajo esta correspondencia?

-Sí...-me detuve porque en esa postura estaba sintiendo su erección en mi vagina, su imponente mirada me intimidó, parecía muy enojado, quería besarlo de nuevo.

Lactancia MaternaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora