Narrador omnisciente
Ha pasado una semana desde el incidente. Una semana en la que Thaile ha perfeccionado su papel de apoyo inquebrantable. A su lado, Marc la ve como un pilar, una presencia constante en medio del torbellino de su vida. Charlotte sigue en cuidados intensivos, sus heridas requerían múltiples injertos y aún no hay certezas. Marc revisa cada reporte médico con una expresión que mezcla la determinación y la vulnerabilidad de un hombre que, a pesar de todo, sigue siendo humano.
Una noche, mientras revisa los informes, Thaile se acerca mientras está en su estudio, con el rostro lleno de una preocupación que ha aprendido a disimular a la perfección.
—Lo importante es que está viva —le dice, con una calma que parece casi real cuando la verdad es que deseaba poder celebrar en su velorio y bailar sobre su tumba.
Marc la mira, y una sombra de alivio cruza su rostro. Agradecido, pero también agotado, se apoya en ella más de lo que se da cuenta.
La campaña sigue su curso, pero el escándalo mediático ha complicado las cosas. La prensa especula, pero Marc mantiene la compostura, aunque los periodistas no le den tregua. Thaile sigue a su lado, manejando las redes, organizando discursos, y preparando entrevistas ya que Roger está más enfocado en Charlotte. Se convierte en un refugio constante, pero en su interior, el remordimiento y la angustia se mezclan en una tormenta silenciosa.
Una noche, en su despacho, Marc le expresa su agradecimiento.
—Gracias por estar aquí —le dice, con una sinceridad que cala hondo.
Y T, al escuchar esas palabras, siente una mezcla de satisfacción amarga y una profunda frustración. Porque, aunque ha logrado engañarlo, sabe que en el fondo, este juego de máscaras y verdades ocultas apenas está llegando a su final.
En la agencia, luego de muchas reuniones, mítines, entrevistas y más Thaile se encontraba en la ACCIA inmersa en tareas administrativas forzadas, impuestas por el General Zhang y el Agente Wilson. Sus habilidades como hacker eran bien conocidas, pero en ese momento, estaba atrapada en un mundo de papeles y protocolos que nada tenían que ver con su verdadera naturaleza.
Mientras revisaba un expediente, su teléfono vibró con una notificación inusual. Era un mensaje encriptado que, al abrirlo, mostraba un video con imágenes perturbadoras: Marc, atado y aparentemente secuestrado.
El corazón de Thaile se aceleró al ver el video. Marc. Atado. Golpeado. Humillado.
Salió. A toda velocidad.
Sin pensarlo, dejó todo y salió disparada hacia el lugar que el mensaje indicaba. Era un bosque solitario y oscuro, un escenario que parecía sacado de una pesadilla.
—¡¿A dónde vas, Dubois?! ¡No has terminado! —le gritan, pero ella ya no puede parar.
Al llegar, T sintió la presencia de alguien más. En vacío húmedo, lleno de ramas torcidas y silencio hostil.
Pero ella sabía que él estaba ahí. Su instinto no fallaba.
De entre las sombras, emergió "La Sombra", el jefe de seguridad de Marc, un hombre que también conocía el arte del combate.
—Sabía que vendrías, hija de puta.
No le dio tiempo. Se lanzó sobre ella como una sombra viva.
Thaile apenas alcanzó a esquivar el primer golpe, girando sobre sí misma. El segundo lo desvió con el antebrazo, el tercero lo devolvió con una patada al estómago que lo hizo retroceder.
El bosque fue testigo de la danza violenta. Golpes, llaves, patadas. Ninguno cedía.
—¿Dónde está Marc? —gruñó Thaile, sujetándolo del cuello contra un árbol.
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Tras de ti
Misteri / ThrillerElla tiene un objetivo: ir tras él. ¿Pero qué pasa cuando la leona empieza a compadecerse de su presa y comienza a verlo con otros ojos? Él, un político que está a punto de ascender junto a su partido, sin imaginarse que, a ciegas, le ha abierto las...
