Hola, este cap fue muy difícil de escribir, nuestra Thaile es muy fuerte pero la pasó muy mal, espero no herir supsestibilidades porque intento llevar los temas a tratar con el mayor cuidado, si alguien se identifica con algún hecho lo lamento muchísimo y recordar que todo esto es ficción💜
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Thaile
—¡Basta, Marc! —lo reprendo, sin apartar los ojos del asfalto mientras forcejea con las esposas, logrando solo que sus muñecas sangren y mi auto derrape levemente en la autopista.
Hace otro intento. Me exaspero.
Le clavo el codo en el rostro.
El golpe es limpio, seco. Su cuerpo cae sobre mis piernas, inconsciente.
Por terco.
Le advertí que no quería lastimarlo.
Me aseguro de que no haya sangre, solo un moretón que le recordará que no se juega con una mujer como yo.
Todo el camino estuvo intentando soltarse.
Incluso intentó responder una llamada de su hermano —el maldito Roger—, así que su celular ahora descansa en algún kilómetro de la autopista.
Mi móvil vibra. Blanca.
La voz de los fantasmas.
La voz de las mentiras.
—¿Qué? —respondo, con el altavoz encendido.
—¿Dónde estás, Ange? ¿Sabes algo de Marc?
—No te importa. Y no, no sé nada de él —mi tono es de acero, como el filo que he sido entrenada para usar.
—Lo están buscando. Salió despavorido de la mansión y...
—Soy su novia, Blanca. No su puta niñera.
"¿Su novia?"
Mi subconsciente se ríe.
Ni lo fuiste. Ni lo serás.
Solo eres la bala con retraso.
—¿Ange, qué está pasando? Aquí hay una gente extraña, y todo el mundo...
—Cuando nos encuentren, me avisas —y cuelgo antes de que pueda seguir escarbando.
No pienso lidiar con esa mujer. Ni con los sabuesos de su familia.
No necesito adivinar quién le susurró la verdad al oído.
Al cabo de unos minutos, llegamos. Lo sacudo. Me irrita su letargo. Pero al final, abre los ojos. Desorientado. Aturdido.
—Bájate —le ordeno al tiempo que lo libero de las esposas.
Se niega. Se lleva la mano al pómulo. Lo tiene inflamado. Llora con gestos, no con lágrimas. Pobrecito. Como si yo no hubiera recibido golpes más fuertes por menos.
Saco el revólver del maletero. Le apunto.
Está descargado. Pero él no tiene por qué saberlo.
—Te dije que no me obligaras a esto —susurro, como si fuera una caricia.
Como si doler también fuera una forma de amar.
—Bájate —repito, y su mirada se clava en el cañón del revólver. Pero no veo miedo. Solo rabia. Decepción.
Como si yo le hubiera roto algo que él mismo no sabía cómo cuidar.
Se baja, finalmente. Cada movimiento es un acto de resistencia. Mira alrededor, intentando reconocer el lugar. No lo logra.
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Tras de ti
Mystery / ThrillerElla tiene un objetivo: ir tras él. ¿Pero qué pasa cuando la leona empieza a compadecerse de su presa y comienza a verlo con otros ojos? Él, un político que está a punto de ascender junto a su partido, sin imaginarse que, a ciegas, le ha abierto las...
