Treinta Y Seis

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Seokjin y jungkook habían pasado semanas juntos en el despacho.

Jungkook salía de sus clases compraba algo para comer y se ponía en marcha en dirección a la oficina, mayormente el castaño siempre estaba con Namjoon.

Jungkook por medio de Seokjin se fue acercando a Namjoon, realmente le agradaba, eso lo sorprendió mucho porque en las pocas semanas que llevaba llendo al despacho y Nam estaba ahí casi siempre, descubrió que le agradaba enormemente el chico.

Su manera de hablar, su manera de ver la vida y todo lo que namjoon hacia o decía para jungkook simplemente le parecía perfecto y acertado en todo. Era un chico muy inteligente, muy sabio y muy amable, jungkook decio en su corazón algún día ser como él.

Namjoon simplemente era un ser humano maravilloso que este mundo asqueroso no merecía, su inteligencia  y su sabiduría eran algo que no cualquiera podría obtener ni volviendo a nacer.

Jungkook se sentía tan agusto que nunca se limitó frente a él, a esconder su relación con seokjin.

Siempre lo besaba, le daba elogios diciendo lo lindo, guapo, inteligente maravilloso e increíble que era su castaño.

Y aunque seokjin le había pedido a jungkook que no le dijera o hiciera esas cosas frente a Namjoon porque este luego le hacia comentarios graciosos, haciéndolo sentirse avergonzado.

Jungkook estaba frente a la casa de Seokjin, no sabía si picar o no. Estaba indeciso.

Pero luego antes de arrepentirse picó.

Dos minutos después un seokjin con aspecto de estar durmiendo abrió la puerta.

Jungkook sonrió al verlo con ese pijama ridículo y sus ojitos reflejando el sueño que aun tenía.

— Jeon, porque me despiertas. No puedes avisar que vendras. — se quejo el castaño.

— Yo también te extrañe, dice jungkook.

Jungkook entra y seokjin cierra la puerta detrás de él.

— Kim, ¿aun tienes sueño? — pregunta.

— ¿Tu que crees?, no dormí ayer por terminarme de leer mi libro. Mamá me levanto temprano y me hizo limpiar, asi que hasta ahorita estoy haciendo la siesta.

— Yo no he, hecho la siesta. Ven — dice jungkook.

— Pero abre el sofa, es de dos plazas. Justo como una cama.

Jungkook obedece, se levanta y abre el sofá. Seokjin llega a su lado pero antes de tumbarse, recuerda que no tiene su manta con él.

— Ahora vuelvo —  dice.

Jungkook asiente y toma su teléfono, se da cuenta que tiene mensajes de su mamá, diciendo que hay cena familiar. Al parecer vienen sus abuelos.

Jungkook piensa en que debería volver a su casa, porque no quiere meterse en problemas con sus padres últimamente discuten más de lo normal y se siente asfixiado.

Pero al ver a su castaño bajar los escalones con una manta ridícula al igual que el pijama que lleva puesto, todo eso pasa a segundo plano y ahora lo único que quiere es quedarse y hacer esa siesta con su lindo novio.

Seokjin se tumba a su lado con la manta, y jungkook lo atrae cerca de su cuerpo y lo besa tiernamente, sintiendo como cada día los latidos de su corazón parecen aumentar más.

Al principio pensó que se corazon se iría acostumbrado y dejaría de ponerse así de idiota al estar cerca del castaño pensó que eran puros nervios. Pero lo cierto es que cada día que pasa su corazón se desvorda más y más por el castaño.

NUESTRO CAMBIO | Kookjin Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora