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Durante el enfrentamiento contra Victoria Velazco Dávila, la jefa de una mafia mexicana, Aysel Ferrara Ávila y Lilith Romanov perdieron la vida. El mundo ha se...
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22 de Abril de 2021 12:40 pm, Chicago, Estados Unidos.
Aysel Ferrara Ávila.
Ejercitar para checar sus sentidos fue algo común en los siguientes días. Eran ejercicios de memoria, coordinación y algunos otros para checar que sus capacidades no estuvieran dañadas después del coma. Afortunadamente, para Aysel, todo parecía estar yendo bien e incluso participó activamente en una conversación con sus amigos y su prometida, donde recordaron las anécdotas agradables antes de su última misión. Risas y bromas acompañaron las historias que de igual manera trajeron un poco de melancolía.
El problema comenzó cuando de las anécdotas agradables y momentos vividos en paz, pasaron a aquellos dónde la experiencia no había sido tan grata. Los hermanos mencionaron una misión en Nueva York, una de las primeras que afrontaron como equipo completo, pero cuyos detalles Ferrara no recordaba. Matías dijo sentirse impresionado por la forma en que su objetivo murió y habló de la crueldad de la misma Aysel al tirar al hombre desde las alturas.
Ferrara frunció el ceño y tuvo un ligero dolor de cabeza al intentar recordar lo que mencionó Matías. Ferrara no podía rememorar el momento en que hizo eso, ni siquiera podía imaginarse haciéndolo, todo parecía tan extraño y ajeno que comenzó a marearse por sentirse sofocada. Lilith, quien estaba a su lado, notó que no estaba del todo bien y se acercó a ella para susurrarle al oído.
—¿Qué sucede? —cuestionó la chica rubia con una expresión de preocupación en su rostro.
—No lo recuerdo —pronunció Aysel casi con desesperación—. No recuerdo haber hecho eso.
La rubia pareció estar confundida un par de instantes y cambió el tema de la conversación. Tal vez podía ser un recuerdo olvidado de Aysel, pero al mencionar otros momentos que vivieron juntos, como la misión en Sao Paulo o la captura de Héctor, Ferrara notó que sus memorias eran borrosas, prácticamente nulas en los momentos que más estrés implicaban. Alertados por el estado de Ferrara, Lilith e Inés llamaron a los doctores para que revisaran a Aysel.
El equipo médico descartó en su totalidad una lesión cerebral que causara su pérdida de memoria, por lo que Aysel pensó que se debía a otra cosa y por ello contactó a la persona que la trató durante tantos años, la doctora Vera Reid. Reid contestó su llamada y acordó reunirse con ella lo antes posible, sin embargo, esa afirmación no logró calmar en absoluto la intranquilidad de Ferrara y la preocupación de Lilith.
—Tengo miedo de que tan grave puede ser esto —confesó Aysel sentándose al lado de Lilith mientras las dos estaban solas.
—Es seguro que no es una lesión física, pero puede ser una lesión psicológica —habló Lilith de forma prudente, temiendo que sus palabras la asustaran—. ¿En serio no recuerdas nada de lo que pasó esos días en esas misiones?
—No del todo. Hay instantes que recuerdo claramente, como el viajar contigo en la camioneta en la ciudad, recuerdo entrar al edificio, pero después de eso todo es borroso —explicó.