Capítulo 27: Narcisos

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Narcisos, simbolizan el egoísmo. (3/4)

25 de Septiembre de 2021 8:18 am, Ciudad de México

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25 de Septiembre de 2021 8:18 am, Ciudad de México.

Aysel Ferrara Ávila.

Era extraño pensar en su mejor amiga como una mujer con hijos mientras se dirigía hacia su habitación de hospital, unas horas después de que diera a luz a su primer hijo. Aysel recorrió los pasillos del hospital con la seguridad de que no encontraría a nadie más que Carina y su bebé en la habitación, pues Dmitry había salido 10 minutos antes y ningún conocido estaba lo suficientemente cerca para percatarse de su visita.

El ramo de flores en sus manos ocultaba, al igual que su camisa holgada, el leve vientre qué seguía creciendo con el paso de cada mes, aumentando sus expectativas y al mismo tiempo sus miedos de no superar los primeros tres meses en los que el riesgo de un aborto era mayor. Nadie más allá de sus hermanos sabía que estaba embarazada y eso aplicaba incluso a Carina, con quien había retomado contacto tan solo unos días atrás al saber que se encontraba cerca de dar a luz.

Aysel hubiera preferido estar cerca de ella en esos días apoyándola como amiga y al mismo tiempo aprendiendo de lo que tendría que vivir más adelante, pero sus límites eran claros, no iba a acercarse a Lilith de ninguna forma y para su desgracia, Romanov estaba en la Ciudad de México con Carina y Dmitry a quienes visitaba regularmente.

Al entreabrir la puerta pudo divisar a la modelo reposando en la cama del hospital, con las persianas casi cerradas y un bebé pequeño entre sus brazos al cual no podía dejar de ver. Su rostro era la expresión pura de la ternura, de la devoción a un ser que estaba ansiosa por conocer, ya que desde que supo de su existencia estaba orgullosa de ser su madre.

—¿Llegué a tiempo para conocer al pequeño Robbins? —Aysel llamó la atención de Carina, quien volteó a verla cambiando su expresión de devoción a una de sorpresa.

—Justo a tiempo —respondió—. Estoy segura de que Donovan Kozlov Robbins estará feliz de conocer a su próxima tía favorita.

—Donovan —repitió Aysel acercándose a la cama después de dejar el ramo de flores sobre el sofá qué ocupaban las visitas—. Es un lindo nombre.

—Gané una apuesta con Dmitry, así que decidí el nombre. Era eso o dejar que le pusiera a nuestro hijo un nombre extraño qué probablemente nadie iba a poder pronunciar —explicó Robbins arrullando al bebé—. Qué milagro que te aparezcas por aquí, llevas un mes sin hablar con nadie y de repente vienes a visitarme.

—Solo necesitaba una excusa para hacerlo y el nacimiento de mi primer sobrino fue más que suficiente para venir —contestó Aysel admirando al bebé. Era un pequeño con pequeños mechones de pelo rubio qué solo eran perceptibles bajo la luz, su rostro era tierno y lindo, aunque tenía los ojos cerrados.

—Aysel, te conozco. Siempre hay más de un motivo detrás de lo que haces, no creo que solo estés aquí por el bebé —dijo Carina con una mirada inquisidora sobre la pelinegra.

RENESSANS | Segundo LibroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora