Capítulo 5: Saudade

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28 de Abril de 2021 11:57 pm, Moscú Rusia

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28 de Abril de 2021 11:57 pm, Moscú Rusia.

Lilith Romanov.

El lado bueno de estar en Rusia lejos de las restricciones de Inés, es que podía colarse a la habitación de su prometida cada noche sin temor a ser regañada, ya que Aysel tampoco se negaba a convivir con ella, al contrario, disfrutaba de su compañía por más corta o larga que está fuera. Los anteriores días Lilith no se quedó durante toda la noche con ella, pero en esta ocasión tenía todas las intenciones de hacerlo. Sin encender las luces, cerró la puerta por la que entró y avanzó rápidamente hacia la cama dónde la castaña la miraba recostada.

Se afianzó a su torso de tal forma que parecía el único lugar seguro que conocía, se acurrucó a su lado, cerca de su cuello y soltó un suspiro que hizo soltar una pequeña risa a Ferrara por el cosquilleo que sintió en su cuello. Romanov intentó ser delicada mientras la abrazaba, pues evitaba a toda costa causar molestias en la zona dónde se encontraba la herida que casi le costó la vida a Aysel.

Era imposible no pensar en todos esos días de incertidumbre dónde las inseguridades salieron a relucir, al igual que los miedos. Esos temores inherentes a su relación, más específicamente, a perderla a ella. Romanov fue bastante concreta con sus palabras en la reunión de sus amigos, ella era la persona con quien quería iniciar una familia porque ella era todo lo que siempre pidió, atenta, comprensiva, detallista e incluso un poco tonta. Los momentos vividos y los planes a futuro siempre lograron poner una sonrisa inmensa en su rostro y no quería perder todo lo que consiguió por culpa de alguien más, incluso estaba dispuesta a pelear con la muerte si eso fuera necesario.

—Tengo miedo de que vuelva a pasarte algo malo que te aleje de mí —confesó Lilith en voz baja, apenada por su declaración—. Antes de lo que pasó creí que era fuerte y capaz de soportarlo todo, pero cuando te vi ahí, a punto de morir, supe que no era tan fuerte como creía.

Aysel no dijo nada, simplemente permaneció escuchándola mientras acariciaba su espalda de forma suave. Percibía la tristeza de Lilith y la dejaría desahogarse el tiempo que quisiera.

—Me pregunté muchas veces, ¿Qué pasaría conmigo si tú morías? —habló con la voz inestable—. Las respuestas fueron tan tormentosas que me quitaron el sueño durante muchos días. Tenía la sensación de que desperdicié seis años negando que te extrañaba cuando pude haberlos vivido de mejor manera contigo.

—No era nuestro momento, Lilith —habló Aysel—. Teníamos que vivir y aprender otras cosas antes de estar juntas. Aunque la verdad, yo también te extrañé durante esos seis años. Fue un infierno no poder desahogarme con nadie sobre lo que pasó. Cuando volviste y me trataste de manera indiferente, me dolió, comprendía que estuvieras enojada o algo por el estilo, pero eso no calmó en lo absoluto mi impulso de acercarme a ti.

—Perdón, no sabía cómo tratarte y estaba algo nerviosa por verte de nuevo —dijo Romanov—. Desde el momento en que te rescaté, tuve sensaciones mezcladas. Por un lado, estaba feliz de verte y por el otro triste por las razones que nos separaron.

RENESSANS | Segundo LibroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora