𝙍𝙚𝙣𝙚𝙨𝙨𝙖𝙣𝙨 ➪ 𝙍𝙚𝙣𝙖𝙘𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 | 𝙎𝙚𝙘𝙪𝙚𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙎𝙤𝙪𝙛𝙛𝙧𝙖𝙣𝙘𝙚.
Durante el enfrentamiento contra Victoria Velazco Dávila, la jefa de una mafia mexicana, Aysel Ferrara Ávila y Lilith Romanov perdieron la vida. El mundo ha se...
Me gusta actualizar como si no me tardara varios días en escribir un capítulo. Este capítulo tiene contenido sexual explicito. No tiene la intención de ofender ni vulnerar a nadie. Si te resulta incomodo, omite las primeras dos partes y comienza a partir de la tercera cuya fecha asignada es 06 de Abril de 2022 9:15 pm, Ciudad de México.
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05 de Abril de 2022 7:02 am, Ciudad de México.
Aysel Ferrara Ávila.
Esa respiración pesada se escuchaba cerca de su odio, rozando su piel hasta el punto de erizarla. La punta de sus dedos se paseaba por sus piernas dibujando un camino confuso entre sus muslos que nublaba sus ideas y su razonamiento entero, haciéndola olvidar el acuerdo y su propio nombre para concentrarse únicamente en lo excitada que estaba.
Se deslizó a través de las sábanas y el borde del pantalón de su pijama hasta rozar con su entrepierna, caliente y húmeda, que suplicaba atención de su parte. Ya no eran suficientes los roces discretos ni las pequeñas tentaciones en los besos, quería a Lilith dentro suyo, quería que sus dedos se humedecieran con sus fluidos y sus paredes la apretaran mientras la hacía sentir en el infierno y el cielo al mismo tiempo.
—¿Vas a dejarme entrar en tu coño, ángel mío? ¿O prefieres que lo hagamos duro?
Aysel apretó sus labios reprimiendo todas las maldiciones que querría decirle a la cara por ser tan tremendamente irresistible y provocar a su instinto más primitivo al cual solo le importaba una cosa, el placer. Se dio la vuelta para encarar a su sonrisa ladina y mirada pícara que esperaba una respuesta de su parte. Sus labios eran un pedazo de la tentación encarnada, la tomó del rostro con fuerza sin importarle dejar marcas en sus mejillas y su propia mirada se volvió oscura.
—Puedes hacer cosas más interesantes con tu boca en lugar de hablar —pronunció Aysel—. O tendré que follarla para que te calles.
—¿Qué estás esperando para hacerlo? —cuestionó Romanov antes de que una ola de besos se desatara.
El pelo húmedo por el ejercicio previo en el gimnasio se le pegaba al rostro y el olor de su cuerpo era tan atractivo que Ferrara estaba impaciente por desnudarla lo antes posible para tocar y usar su cuerpo tonificado como la mejor herramienta para complacer sus fantasías. Lilith la besaba después de entrenar y antes de darse una ducha sin imaginarse que su sola imagen la llevaba a imaginarla en cientos de posiciones eróticas que estaba dispuesta a poner en prueba en ese momento. La empujó sobre la cama y se sentó a horcajadas a la altura de su rostro después de quitarse la ropa interior.
—Me importa una mierda si te ahogas —habló—. Solo quiero venirme en tu boca.
Su lengua separó los labios de su entrepierna y probó por primera vez el sabor de su lubricante natural, un sabor adictivo que no se demoró en volver a probar acariciando con su lengua su clítoris antes de adentrarse en su entrada.