𝙍𝙚𝙣𝙚𝙨𝙨𝙖𝙣𝙨 ➪ 𝙍𝙚𝙣𝙖𝙘𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 | 𝙎𝙚𝙘𝙪𝙚𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙎𝙤𝙪𝙛𝙛𝙧𝙖𝙣𝙘𝙚.
Durante el enfrentamiento contra Victoria Velazco Dávila, la jefa de una mafia mexicana, Aysel Ferrara Ávila y Lilith Romanov perdieron la vida. El mundo ha se...
Diganle a Honey que la amo y que no escribo ni una sola palabra sin pensar en ella. Ah, y que no me fune por retrasarme en la actualización :c
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30 de Julio de 2021 6:02 am, San Juan de los lagos Jalisco.
Lilith Romanov.
El sol comenzaba a iluminar el cielo con la luz azulada de la madrugada y una niebla que se extendía por todo el campo que rodeaba la hacienda y se podía ver perfectamente desde el balcón de su habitación. Las mañanas eran frías, empañaban los cristales de las ventanas y el mejor lugar para estar era dentro de su cama, envuelta entre las cobijas cálidas y los brazos de su novia, cuyo cuerpo la rodeaba limitando su movimiento.
Lilith se despertó al son de trompetas, violines, vihuelas, guitarras y guitarrones, que por alguna razón comenzaron a tocar a las 6 de la mañana, cuando apenas amanecía. En primera instancia, no reconoció la canción hasta que se puso de pie y abrió las puertas del balcón para admirar con sus propios ojos a la docena de personas vestidas como mariachis.
Desde el balcón de la habitación principal ubicada cerca de la suya, Doña Josefina salió completamente arreglada para escuchar Las Mañanitas que se cantaban en su honor. Una sonrisa amplia y vacilante se colocó en sus labios y sus ojos se hicieron más pequeños cuando sus mejillas arrugadas se alzaron por su sonrisa. La abuela movió levemente su diestra al ritmo de la música, como si estuviera dirigiendo una orquesta.
—Que ganas de levantarse temprano —comentó creyendo que nadie la escuchaba.
—Es tradición en nuestra familia. La abuela adora el mariachi y el grupo local suele consentirla en todos sus cumpleaños tocándole las canciones que guste en su cumpleaños —explicó Ferrara con la voz rasposa después de haberse levantado—. La gente de aquí la aprecia mucho. Ha sido madrina de toda una generación, así que hoy esperamos a muchos invitados.
—Y creo que soy la menos deseada de ellos. No sé si tu abuela me odia o no —comentó la rubia.
—Ayer parecías llevarte muy bien con ella mientras se acaban una botella de tequila juntas —la pelinegra sonrió abrazándola por la cintura.
—Eso no cuenta, el alcohol nos hizo sociables —se excusó—. Por eso me vio agradable.
—Pues a mi vista pareces más que agradable —Aysel acunó sus mejillas entre sus manos frías.
Romanov se recargó en el barandal de hierro con soportes para macetas y dejó que se acercara para besarla. Sus alientos tibios se volvieron vapor con el frío y sus labios se encontraron como solían hacerlo, reconociéndose entre sí, volviendo sus almas una sola durante un efímero tiempo.
—¡Hey, ustedes dos! —un grito acabó con su burbuja e hizo qué ambas se asustarán. Lilith empujó una maceta que casi terminó en la cabeza de uno de los mariachis—. ¡Les dije que tenían que dormir en habitaciones separadas!