𝙍𝙚𝙣𝙚𝙨𝙨𝙖𝙣𝙨 ➪ 𝙍𝙚𝙣𝙖𝙘𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 | 𝙎𝙚𝙘𝙪𝙚𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙎𝙤𝙪𝙛𝙛𝙧𝙖𝙣𝙘𝙚.
Durante el enfrentamiento contra Victoria Velazco Dávila, la jefa de una mafia mexicana, Aysel Ferrara Ávila y Lilith Romanov perdieron la vida. El mundo ha se...
Actualización sorpresa... Prometo no romperles el corazón.
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01 de Abril de 2022 6:26 am, Ciudad de México.
Aysel Ferrara Ávila.
No había tomado en serio las consideraciones de los dolores constantes de espalda cuando evaluó la posibilidad de embarazarse, mientras leía artículos y buscaba información en las madrugadas. Creía falsamente que sería de las partes más fáciles de sobrellevar, pero estaba por demás equivocada. La espalda le dolía día y noche y solo podía obtener algo de alivio cuando tomaba un baño de agua tibia, posteriormente se aplicaba un gel relajante en la zona que la mantenía lejos del dolor al menos las primeras horas.
La molestia incluso afectó su carácter, ya que por las tardes tendía a irritarse más con cualquier persona a su alrededor, razón por la cual atendía asuntos de trabajo por las mañanas, reservaba sus tardes para descansar y las noches para pasar tiempo con Lilith, no quería desquitarse con ella, así que procuraba estar lo más relajada posible a la hora de la cena y a la hora de dormir cuando le escuchaba susurrar cosas cerca de su vientre conversando con la bebé mientras Romanov creía que estaba dormida.
Terminada su ducha mañanera, Aysel secó su cuerpo con las toallas del baño antes de colocarse la bata blanca con sus iniciales propias y el apellido de su esposa grabado en el costado izquierdo del pecho, un regalo de bodas de parte de Carina que conservó después de partir de Moscú y usó a pesar de que no quería pensar en las posibilidades de dejar de ser la señora Romanov.
Salió del baño revolviendo con una toalla su pelo para secarlo, su ropa ya estaba previamente escogida sobre el sofá de la habitación, por lo que sus pasos se dirigieron hasta ahí sin dar tiempo a su mirada de percatarse de la presencia de Lilith en la cama, con la vista fija en su tableta y los lentes de lectura puestos. Ferrara deshizo el nudo de la bata blanca y deslizó la prenda sobre sus hombros desnudos para comenzar a vestirse cuando escuchó el sonido de un bolígrafo caer al suelo y volteó en dirección al sonido.
La pelinegra dio un pequeño salto del susto y volvió a colocarse la bata de baño cuando notó la mirada de la rubia sobre ella con una sonrisa en su rostro. No le prestaba atención a la tableta y el lápiz de esta se encontraba en el suelo.
—¿Qué haces aquí? —sonó más alterada de lo que quería sonar al hacer esa pregunta.
—Vivo aquí —contestó simplona.
—O sea sí, pero ¿No te habías ido a la universidad ya? —cuestionó Ferrara nerviosa.
—Iba en camino cuando avisaron que la clase se cancelaba y regresé para desayunar contigo —respondió relajada. Frunció el ceño antes de continuar—. ¿Por qué te asustaste? Estamos casadas, te he visto desnuda muchas veces, no es como si fuera una desconocida.
—Mi cuerpo ya no se ve como la última vez que me viste desnuda y prefiero que esa siga siendo la última vez, al menos por el momento —contestó tratando de vestirse lo más rápidamente posible sin que Lilith la viera desnuda.