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Durante el enfrentamiento contra Victoria Velazco Dávila, la jefa de una mafia mexicana, Aysel Ferrara Ávila y Lilith Romanov perdieron la vida. El mundo ha se...
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25 de Abril de 2021 12:00 pm, Chicago, Estados Unidos.
Aysel Ferrara Ávila.
Steven entró a la habitación con un portafolio en sus manos. Lo colocó sobre la mesa y sacó ordenadamente cada uno de los documentos separados en carpetas que tenían sus nombres. Además, sacó tarjetas de crédito e identificaciones con fotografías actualizadas que hizo que les tomaran para validar por completo sus identidades. Con Lilith fue menos complicado que con Ferrara, pues la chica rusa solo retomó su identidad original y dejó de lado aquellas que creó como la de Rashel Morozova y Lilith Romanov Verro que era su nombre ruso cambiado a como se acostumbraba en México. Era como si Lilith Gavrilovna Románova volviera a la vida.
Por su parte, Ferrara sí necesitó que Steven se deshiciera de los documentos que la incriminaban y también los que confirmaban su supuesta muerte. Su amigo arregló una historia creíble en todo su historial, de forma en que la Aysel Ferrara Ávila de antes y la de ahora fueran la misma persona con algunas diferencias. Conservaba prácticamente toda su información ligeramente modificada para asegurarse de que no hubiera cabos sueltos.
El hombre les entregó las tarjetas de sus nuevas cuentas bancarias, pasaportes, identificaciones y sin fin de papeleo más que era la base de todo. Ante el mundo, Aysel Ferrara Ávila seguía viva al igual que Lilith Gavrilovna Románova o Lilith Romanov, como la rubia prefería que la llamaran para no complicarse con la pronunciación. Ferrara tenía como prometida a una heredera rusa que mantuvo un perfil bajo los últimos 11 años.
—Tengo la seguridad de que no van a preocuparse por su retiro con todo el dinero que tienen —habló Steven—. Sobre todo usted, señorita Romanov.
Steven sacó de entre todas las cosas una invitación que le entregó a Lilith.
—Black Card de American Express —dijo entregándose a Lilith—. Ahora entiendo por qué te casas con ella, Ferrara. Piensas en tu futuro, típico de mujeres de negocios e independientes como tú.
Aysel sonrió. Había muchas razones por las que se quería casar con Lilith, pero el dinero y el estatus no formaban parte de ellas. Romanov era más que un signo de pesos andante.
—Sus identidades están bajo protección, es decir, pueden averiguar sobre su pasado antes de este momento, pero no podrán investigar sobre su presente. Nadie que intente rastrear su paradero podrá hacerlo sin su autorización —señaló Steven—. Mantengan un perfil bajo, todavía no es seguro que retomen su vida normal, pero sí pueden viajar a cualquier lado.
Romanov y Ferrara se miraron mutuamente, sus nuevas vidas estaban comenzando y la sensación que compartían era una mezcla de alegría y emoción. Para ellas fue como quitarse un peso de encima que además les daba la oportunidad de llevar un estilo de vida más tranquilo como una pareja normal y no dos criminales. Sin embargo, sus planes para arruinar a Velazco seguían en pie y tendrían que encontrar una forma de no ensuciarse las manos públicamente.