𝙍𝙚𝙣𝙚𝙨𝙨𝙖𝙣𝙨 ➪ 𝙍𝙚𝙣𝙖𝙘𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 | 𝙎𝙚𝙘𝙪𝙚𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙎𝙤𝙪𝙛𝙛𝙧𝙖𝙣𝙘𝙚.
Durante el enfrentamiento contra Victoria Velazco Dávila, la jefa de una mafia mexicana, Aysel Ferrara Ávila y Lilith Romanov perdieron la vida. El mundo ha se...
Me gustaría agradecer a todas las personas que le han dado una oportunidad a esta saga, una oportunidad a la chica detrás de la pantalla que en algún momento tuvo miedo de no ser comprendida y de que sus historias jamás fueran descubiertas. Este es un sueño con un largo camino y mis primeros veinte años en este mundo están marcados por el comienzo de ese sueño. Hoy que es mi vigesimo cumpleaños, puedo decir que la primera parte de mi vida no estuvo mal, logré muchas cosas que no pensé que lograría y si ustedes están leyendo esto en este instante, es porque los esfuerzos rindieron frutos.
Mi vida será extraordinaria, estoy empeñada en que así sea y esto es el comienzo; un salto que no hubiera podido hacer sin Amanda Paz, Karla mi hermana mayor, Panda y mi querida Honey, si sigo escribiendo este libro es en gran parte a sus esfuerzos por mantenerme enfocada en la meta y unirse a mi locura.
De estos veinte años, los últimos dos con tu compañía, Honey, fueron mis favoritos. Gracias por formar parte de este proyecto y de mi vida.
Y gracias a ustedes, por estar aquí siendo testigos de todo lo que he hecho, hago y haré.
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Ahora sí. Luctus es, en la mitología romana, el nombre que recibe un hijo de Éter y de la Tierra que, según Virgilio, habita en la entrada de los infiernos.
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06 de Junio de 2022 5:17 pm, Ciudad de México.
Aysel Ferrara Ávila.
Escuchó sus pasos desde que subía los últimos escalones del conjunto habitacional y cruzaba el pasillo hasta el departamento. Prestó atención al ruido metálico de las llaves ingresando al cerrojo y el seguro destrabándose cuando abrió la puerta. Aysel esperaba pacientemente su llegada después de haber recorrido con calma cada parte del departamento. Los cuchillos estaban en otro cajón diferente a donde los encontró, quitó las balas de las armas de fuego qué el comandante guardaba en cada rincón y se aseguró de desconectar cada línea telefónica o alarma qué pudiera utilizar. Los vecinos habían sido desalojados por un "riesgo en la estructura" dejando el ambiente ideal para su llegada.
Fernando cruzó hacia el recibidor con la vista en el suelo. Levantó la mirada cuando la encontró en el sofá individual de la sala, sentada cómodamente en el, como si el olor de la habitación en sí no le disgustara. El aroma a tabaco estaba impregnado en los muebles y en la mesa de centro, junto a tazas de café vacías, había restos de cocaína. Él aún poseía esos hábitos de los que hablaba su reporte oculto, pero incluso así, seguía trabajando para la policía.
—¿Quién eres tú y qué haces aquí?
—Lo estaba esperando, comandante Barrientos.
Su primer reflejo fue buscar el arma oculta debajo de la mesa de llaves de la entrada, quitó el seguro, apuntó y tiró del gatillo sin que el arma se accionara. Aysel sonrió al ver su rostro de desconcierto, él intentó un par de veces más, pero estaba completamente descargada. La pelinegra metió su mano en su bolsillo sacando un puñado de balas que brillaba en la superficie de sus guantes negros de cuero. Los proyectiles cayeron al suelo, seguidos por la atención del comandante.