𝙍𝙚𝙣𝙚𝙨𝙨𝙖𝙣𝙨 ➪ 𝙍𝙚𝙣𝙖𝙘𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 | 𝙎𝙚𝙘𝙪𝙚𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙎𝙤𝙪𝙛𝙛𝙧𝙖𝙣𝙘𝙚.
Durante el enfrentamiento contra Victoria Velazco Dávila, la jefa de una mafia mexicana, Aysel Ferrara Ávila y Lilith Romanov perdieron la vida. El mundo ha se...
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11 de Julio de 2021 10:24 am, Florencia Italia.
Nerea Ferrara.
Sus ojos eran testigos por primera vez del rastro del miedo en las pupilas de su hermana, oculto entre las penas qué cargaba sobre sus hombros y el brillo enamorado qué destellaba por Lilith cada que la veía, ensanchando sus pupilas, adorando cada parte de ella como si fuera lo más preciado que tenía. Era la rubia quien posaba sus manos sobre sus hombros en una señal de apoyo mientras Aysel relataba con los labios temblando lo que había sucedido en su visita a Francia, justo después de que Julio y ella siguieran con el plan de vuelo original y ellas hicieran una parada en la capital francesa por petición de Matías.
Las lesiones de baja gravedad, pero de gran significado, atestiguaban un encuentro tormentoso, qué alteró las aguas de sus pensamientos y comenzó a inundarla de emociones que no podía controlar. Nerea no sabía por qué, no había entendido mucho sobre su relación con aquella mujer llamada Elena, pero por la forma en que el ceño de Lilith se arrugaba entre sus cejas tupidas y perfectamente delineadas, presentía que no podía ser nada bueno.
Aysel se retiró al cabo de unos minutos a la quietud de su habitación con intenciones de que nadie la molestara, dejando al trío de acompañantes con una sensación extraña en la boca en la mesa del comedor. Julio se puso en pie y se retiró unos minutos más tarde, sin hacer preguntas ni profundizar más en el tema, esperando el momento correcto para ser de utilidad para su mejor amiga. Por su parte, Romanov se quedó consternada con la mirada pérdida en el jardín, qué se apreciaba por la puerta cristalina del comedor hacia el exterior. Cruzó los brazos sobre su pecho mientras el cigarrillo en el recipiente de vidrio frente a ella se consumía poco a poco liberando un delgado hilo de humo.
(Conversación en italiano)
—Ella va a estar bien, ¿verdad? —dijo con timidez ante la intimidante presencia de Romanov.
—¿Te preocupa? —alzó una ceja al mirarla.
—¿Eso importa? —actuó indiferente—. Ya tiene demasiadas personas que se preocupan por ella, mi participación no hace falta. Solo tengo curiosidad por saber en cuánto tiempo superará el drama.
Lilith soltó un suspiro frustrado mientras apagaba el cigarrillo contra el fondo del cenicero.
—Tal vez sea difícil para ti creer que hay nobleza en el corazón de una persona. No te culpo, sé qué la pasaste mal durante toda tu vida, pero, así como hay bondad en Aysel, también hubo malicia en quienes se aprovecharon de ella, no deberías juzgarla sin saber nada de ella —declaró Lilith—. En especial cuando está intentando entrar a tu vida.
—Yo no le pedí que lo hiciera —respondió.
Lilith frustrada, le dirigió una última mirada con intenciones de retirarse en lugar de iniciar una pelea.