𝙍𝙚𝙣𝙚𝙨𝙨𝙖𝙣𝙨 ➪ 𝙍𝙚𝙣𝙖𝙘𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 | 𝙎𝙚𝙘𝙪𝙚𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙎𝙤𝙪𝙛𝙛𝙧𝙖𝙣𝙘𝙚.
Durante el enfrentamiento contra Victoria Velazco Dávila, la jefa de una mafia mexicana, Aysel Ferrara Ávila y Lilith Romanov perdieron la vida. El mundo ha se...
He estado pensando mucho en este capítulo y lo mucho que me costó escribirlo. Por eso es largo, para compensar mi ausencia por tanto tiempo.
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21 de Marzo de 2024 9:00 am, Ciudad de México.
Aysel Ferrara Ávila.
—Te necesito ahí —bastaron esas palabras de parte de Lilith para que Aysel aceptara volver al centro de operaciones pese a encontrarse en recuperación de la parálisis.
Lo primero que había hecho tras despertar, fue escuchar todo lo que Lilith tenía que decirle y reunirse con su hija en casa, que rompió en llanto al verla de nuevo, despierta y con los brazos abiertos para recibirla. La primera noche en su hogar, Lilith y Levana durmieron abrazadas a ella, temiendo qué volviera a irse.
Las recomendaciones médicas eran las de descansar, dormir hasta que su cuerpo se normalizara y sus músculos se relajaran tras permanecer varios días entumidos en una profunda parálisis, sin embargo, Ferrara ya no quería dormir, estaba inquieta de un lado a otro, ya había dormido suficiente.
Por eso mismo acompañó a su esposa a la mañana siguiente, cuando la muerte de Hugo había sacudido al bajo mundo, de pronto y sin que ellas lo planeasen, líderes criminales de todas las partes del mundo habían tocado su puerta, por propia mano o a través de representantes. Los antiguos aliados de Velazco, los socios de negocios, los súbditos bajo su yugo, se reunieron en su centro de operaciones.
Borgia se posicionó a su lado, en el cuarto elevado que conectaba con las barandillas que rodeaban toda la zona donde se encontraban sus invitados, desde ahí, podía observar todo. Lilith sostenía la mano de Aysel mientras su vista estaba perdida entre el suelo y la pared del otro lado, sumida en su mente, pero sin dejar de acariciar con su pulgar el dorso de la mano de su esposa.
—Están esperando lo que les prometiste —le dijo Francesca a Lilith—. Necesitan una líder.
Lilith enfocó en su mirada en el rostro de la mujer mayor, apenas consumido por las arrugas de la edad y su cabellera blanca, estilizada elegantemente. Sus labios rojos permanecieron cerrados, Romanov vio a su esposa, Aysel no sabía exactamente lo que estaba por pasar, los ojos de Lilith reflejaban coraje y una decisión que no se podría cambiar de ninguna forma.
—¿Puede salir un momento? —le pidió Lilith a Francesca y ella accedió con un asentimiento.
Borgia salió del cuarto al mismo tiempo que Madelayne entraba para darle a Lilith una caja y reportarles algo.
—Todo está listo, señoras —dijo—. Hay tiradores afuera, lanzallamas y todo lo necesario para repeler a los desertores.
—Gracias Mads, puedes retirarte —dijo Lilith y soltó la mano de su mujer para jugar con la caja de madera negra entre sus manos.
—¿Qué es lo que sucede? —preguntó Ferrara haciendo contacto visual—. ¿Por qué todos actúan como si hubieran firmado un contrato con el diablo?