Capítulo 41: Auge

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¿Nos extrañaron? c:

Ya volvimos con un nuevo capítulo después de evaluaciones en la universidad. Disfruten el capítulo.

12 de Septiembre de 2023 3:15 pm, Ciudad de México

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12 de Septiembre de 2023 3:15 pm, Ciudad de México.

(Trece meses después)

Lilith Romanov.

Paz. Ese había sido el sinónimo qué definió los siguientes meses a su primer aniversario. No habían tenido ningún desacuerdo significativo durante esos meses, claro que Lilith disfrutaba de llevarle la contraria a Ferrara, de hacer qué la mirara fijamente y poner a prueba su paciencia porque Aysel era jodidamente atractiva de esa manera y sus discusiones terminaban en rápidas reconciliaciones que como regla particular terminaban en algún punto de la casa con privacidad, los autos de Lilith o simplemente cualquier lugar que, en términos de su esposa, les permitiera disculparse <<apropiadamente>>.

Pero, la ausencia de problemas no se había limitado a su matrimonio, pues desde el último hallazgo y unas cuantas conversaciones con el Doctor De Oliveira, no hubo más. Ninguna pista que pudieran seguir o acontecimiento que las hiciera investigar hasta perder la cabeza. El mayor hito de sus vidas se había reducido a las carpetas con sus expedientes qué guardaban en la bóveda del estudio dónde únicamente ellas dos tenían acceso. Por su parte, Ferrara se tomó muy en serio lo de su propio pasado y fue descifrando los espacios borrosos en cada tanto, hacía apuntes, releía y estudiaba todo lo que necesitara saber de neurociencia, sustancias químicas y patrones de comportamiento para entender lo que leía, entenderse a sí misma y poner sus nervios en orden.

En cambio, Lilith ni siquiera había pasado de la primera hoja. Sus métodos de reacción eran distintos, aunque el sufrimiento fuese similar. Aysel razonaba, encontraba explicaciones y profundizaba en la el tema hasta tener todas las respuestas, pero Lilith no, ella prefería enterrar todo y desconocer su existencia o incluso olvidarla si nada en su vida se lo recordaba. Eran mundos diferentes, pero eso funcionaban bien, porque de vez en cuando Ferrara necesitaba aprender a desconectarse y Lilith a razonar las circunstancias a pesar de lo horrible que le resultaba.

Y ahí estaba ella viendo a su esposa frente a su escritorio con la vista fija en la computadora y el puñado de papeles que tenía sobre el escritorio para revisarlos minuciosamente. A su lado, la pequeña Levana parecía imitar a su madre, rayando con crayones de colores como toda una profesional los informes qué Aysel le dejaba sobre su mesita, dibujando garabatos qué Ferrara observaba en cada tanto.

A Lilith le gustaba mirarla en su estudio cuando llegaba de la universidad. Asomarse por la puerta semiabierta de la habitación mientras su esposa hacía reír a Levana mientras fingía poner atención a una reunión con la cámara apagada. Era lindo ver como le peinaba el pelo rubio a su hija con las manos, mismas que hojeaban informes financieros y escribían notas velozmente sobre cualquier espacio del papel disponible.

RENESSANS | Segundo LibroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora