𝙍𝙚𝙣𝙚𝙨𝙨𝙖𝙣𝙨 ➪ 𝙍𝙚𝙣𝙖𝙘𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 | 𝙎𝙚𝙘𝙪𝙚𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙎𝙤𝙪𝙛𝙛𝙧𝙖𝙣𝙘𝙚.
Durante el enfrentamiento contra Victoria Velazco Dávila, la jefa de una mafia mexicana, Aysel Ferrara Ávila y Lilith Romanov perdieron la vida. El mundo ha se...
Antes de que Hoeny me regañe por no publicar capítulo, aquí lo tienen.
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28 de Abril de 2022 11:30 am, Ciudad de México.
Aysel Ferrara Ávila.
La bebé reposaba en sus brazos, durmiendo envuelta en su manta mientras las miradas estaban sobre ella y su pequeña hija. Los regalos que cada visitante traía comenzaron a acumularse, las flores en los jarrones distribuidos por toda la casa, los alimentos en la mesa de la cocina, la ropa y los otros presentes terminaron en el recibidor cerca de las habitaciones, donde más tarde los revisarían.
Su abuela se recargó en la orilla de la cama para observar a Levana, Ana María se colocó de pie al otro costado, inclinándose ligeramente para observar a su primera nieta de sangre. Levana tenía la tez tan pálida como Lilith y los labios apenas coloreados por un rosa pálido. La bebé abría sus ojos durante breves periodos de tiempo, aumentando la expectativa por saber cuál sería su color de ojos.
—9 meses dentro de ti y pariste una copia de la flaca —comentó Doña Josefina.
—Mamá, el contenido genético proviene de Lilith, Aysel fue la madre gestante, por eso no se parece prácticamente en nada a ella.
—Nah, puros cuentos. Mi madre me lo decía, vas a cuidarlos y sufrirlos tú, pero se van a parecer al otro. Bien traidoras las criaturas desde chiquitas —contó Doña Josefina.
—Mi nena no es traidora, es el amor de mi vida —Lilith habló embelesada con la imagen de su esposa y su hija en brazos. Aysel levantó una ceja mirándola directamente y Lilith se corrigió—. Los dos grandes amores de mi vida.
Ana María la cargó cuidadosamente recordando por inercia como era tener un bebé en brazos. La sensación que tuvo al cargar a Donovan era similar a la que tenía al cargar a su propia nieta. Mentiría si no dijera que siempre había querido ser abuela, pero perdió la esperanza cuando sus dos hijos salieron del closet y la posibilidad de que tuvieran descendientes bajó considerablemente, pero ahora sus esfuerzos de darle una vida familiar a Aysel y Marco se reflejaban en pedacito de paraíso entre sus brazos.
—¿Cómo tomaron tus padres la noticia, Lilith? —cuestionó Ana María arrullando a Leva.
—Han venido dos veces al día, generalmente para desayunar o cenar. Parece que quieren ser parte de la vida de Levana y la nuestra también —contestó la rubia sentándose junto a su esposa en la cama—. Les encanta la idea de otra heredera y la continuidad de la dinastía. Ya sabe, cosas de ellos.
—¿Eres de la realeza o algo así? —Doña Josefina se veía genuinamente confundida.
—Es descendiente de la familia imperial rusa, actualmente abolida —explicó Aysel—. Heredera de una fortuna con la que podría comprar la mitad de su país si quisiera.