Capítulo 24: Dulce Ignorancia

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Se me olvidó por completo actualizar ayer, pero ya estoy aquí para darles un nuevo capítulo <3

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09 de Agosto de 2021 11:30 am, San Juan de los lagos Jalisco.

Lilith Romanov.

Desde el momento en que tomaron sus lugares en la alargada mesa, con Doña Josefina a la cabeza, las miradas se posaron sobre ellas. Las conversaciones que tenían la familia y sus amigos entre sí pararon para prestarles absoluta atención tanto a ellas como a las marcas visibles en sus cuerpos que solo podían ser resultado de una cosa.

—Espero que no hayan roto demasiado durante su noche de bodas —comentó Carina con naturalidad bebiendo un sorbo de su caso de jugo.

—La verdad me sorprende que puedan caminar ambas —añadió Julio sin decoro.

—Carina, Julio, cállense, por favor —Ferrara acompañó sus palabras con una mirada asesina qué dirigió a ambos.

—Solo una última pregunta —habló el modelo con una sonrisa pícara—. ¿Cuántas rondas duraron?

La mayoría de los presentes soltó una carcajada, pero Doña Josefina le dio un bastonazo a Julio en la espinilla, haciendo que el golpe se escuchara por toda la habitación de lo duro que había sido. San Agustín se retorció de dolor mientras la pareja sonreía.

—¡Doña Jose! —exclamó el modelo sobando su pierna adolorida.

—No molestes a mis niñas —respondió sonriendo—. Su noche de bodas no es asunto para hablar en la mesa. Cambiando de tema, ahora que están casadas pueden dormir en la misma habitación.

Romanov se alegró por eso. Era divertido encontrar maneras de adentrarse a la habitación de Aysel por las noches, pero definitivamente era mucho más reconfortante estar con ella sin necesidad de planes complicados qué incluso ponían en riesgo su integridad física.

—Lili ya ha roto muchas de mis macetas saliendo de balcón a balcón —se quejó Doña Josefina.

—En mi defensa, era la única opción de la que disponía luego de que me encerrara en mi cuarto sin poder visitar a Aysel —objetó la rubia.

Tanto Josefina como Lilith tenían intenciones de iniciar un debate sobre ese asunto, pero las dos callaron al ver como Aysel paró de servirse café y se apoyó en la mesa para no perder el equilibrio después del mareo que experimentó y las náuseas qué lo siguieron.

—Cariño, ¿Estás bien? —Lilith se paró de inmediato para darle soporte a su esposa y ayudarla a sentarse después de que se hubiera levantado para tomar la tetera con café recién hecho.

—Vaya, parece que el brindis de ayer sí estuvo fuerte, creo que tengo resaca —contestó Aysel.

—Es eso o su noche de bodas dio resultados y pronto seré bisabuela —dijo Doña Josefina en forma de broma, pero Romanov estaba completamente preocupada porque se sintiera mal.

RENESSANS | Segundo LibroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora