𝙍𝙚𝙣𝙚𝙨𝙨𝙖𝙣𝙨 ➪ 𝙍𝙚𝙣𝙖𝙘𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 | 𝙎𝙚𝙘𝙪𝙚𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙎𝙤𝙪𝙛𝙛𝙧𝙖𝙣𝙘𝙚.
Durante el enfrentamiento contra Victoria Velazco Dávila, la jefa de una mafia mexicana, Aysel Ferrara Ávila y Lilith Romanov perdieron la vida. El mundo ha se...
Oficialmente voy a cambiar los días de actualización de los lunes a los sabados, porque los lunes termino muerta por el trabajo, la universidad y el inicio de semana. Me disculpo por la demora en esta actualización, si Honey no estuviera tan ocupada en estos momentos ya me hubiera crucificado por demorar tanto :,c
Este es un capítulo bonito, disfruten c:
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31 de Julio de 2021 6:30 am, San Juan de los lagos Jalisco.
Lilith Romanov.
Los labios tibios de su novia besaban su rostro con cariño mientras sus caricias leían su piel debajo de las sábanas. Sus dedos fríos le hacían cosquillas para despertarla, pero ella mantenía sus ojos cerrados y mientras sonreía con sus labios cerrados.
—Lilith —susurró contra su cuello—. Despierta, preciosa.
—Es muy temprano para un mañanero, ¿no lo crees? —contestó con la voz ronca.
—Temo que tenemos que irnos en unos minutos. La abuela nos está esperando —habló despacio.
—Estoy segura de que Doña Josefina puede esperar. ¿Por qué no vuelves a la cama conmigo y dormimos un rato más? —Romanov entreabrió sus ojos para observar el rostro de su prometida.
Aysel tenía el pelo medianamente húmedo. Su rostro estaba limpio y su piel desprendía un olor a jabón y perfume. Ella se veía bonita, con el brillo en sus ojos y su piel suave que sus manos ansiaban tocar.
—Sabes que me encantaría —contestó—. Pero llegaremos tarde y estoy segura de que no quieres recibir otro de esos bastonazos qué duelen horrible, ¿o sí?
—No —dijo—. Pero recibiría más de uno por ti.
Romanov se levantó de la cama para tomar a su novia de la cintura y la recostó sobre la cama desordenada para besarla con intenciones qué llegar a algo más, pero el reloj marcaba la hora de irse y definitivamente Aysel era la puntual de la relación, así que prácticamente envío a Lilith a tomar una ducha corta y en menos de 20 minutos ya se encontraban en el interior de la camioneta con la abuela en el asiento del copiloto con destino a la ciudad.
Lilith aprovechó el largo camino para tomar una pequeña siesta sobre la cabeza de su prometida, a pesar de que sentía los ojos de la abuela sobre ella a través del retrovisor. Cuando el auto se detuvo, Doña Josefina, su suegra, Aysel y ella bajaron de él para dirigirse al templo alto de dos torres, cuyas cruces, en la cima de cada una de ellas, brillaban en el cielo mañanero, todavía oscurecido tenuemente con los tintes de la noche.
La fachada de cantera del edificio barroco novohispano era una impresión bastante interesante para Lilith. Conocía templos religiosos en las principales ciudades de México, pero jamás había estado ante uno como el de la basílica menor que se encontraba en el corazón de San Juan de los Lagos. Las campanas retumbaban en las torres y los feligreses comenzaban a conglomerarse en el interior de la iglesia.