| Carta 2 |
Querido milagro de la luna,
¿Hiciste la primera carta con alguien?
Grita al viento tu respuesta para que yo me entere Julia.
Recuerda, tienes que olvidar cada carta hasta después de vivir en la realidad la historia.
Antes de seguir el mapa solo podrás leer esta carta una sola vez, una vez acabado el recorrido podrás releerla todas las veces que quieras.
Confío en que lo hayas cumplido.
Se que lo harás, pero te lo recuerdo por si decides olvidarlo.
La primera toma de contacto fue sencilla... con su voz.
La segunda toma hasta que llegó... Fue frustrante.
Llevaba días obsesionado con ella, y con su voz metida en la cabeza. Cerraba los ojos y en mi cabeza solo estaba ella. Ella, su pamela y su voz.
Me estaba volviendo loco, no sabía por dónde buscar. Así que, a la mañana siguiente me acerqué al pueblo más cercano de la ría.
Recorrí todas las panaderías y calles de ese pueblo en busca de alguna mujer que vi ese día en la ría. Me daba igual quien, solo buscaba una cara conocida para preguntar por ella.
En ese momento me enamoré de su físico y voz, lo que no supe fue; que más tarde lo haría de toda ella.
Pasaron ocho largos días sin saber nada. Iba todas las veces que lo necesitaba mi madre a lavar la ropa con ella, esperando encontrarla allí con su dulce voz.
Pero no. No la vi. No estaba.
Una tarde, mi grupo de amigos nos convenció a mí y a mis hermanos de ir a la feria grande de la ciudad.
Convencer a nuestra madre fue como pasar por el calderón descalzos, era casi imposible, pero gracias a nuestra labor y ayuda en la casa nos ganamos un poco de libertad.
Fuimos a la feria sin ningún tipo de expectativa, solo a pasar el rato.
Y en cuanto vi esa falda de vuelo de color beige mi noche se eclipsó. Por ella.
La feria era grande, con todo tipo de puestos y atracciones, y yo la vi ahí plantada. Con ese medio recogido y su pelo ondulado, esa sonrisa radiante mientras hablaba con sus amigas.
Recuerdo notar las orejas calientes y las manos sudorosas. Después de ocho días la tenía delante, y yo aún dudaba en acercarme o no.
No tenía a nadie para animarme, porque mi obsesión por ella era mi secreto.
Me acerqué al puesto de al lado y con las manos temblorosas pedí dos granizadas. Me parecía poco amable acercarme a ella sin nada que ofrecer.
Ya que tenía que aguantarme a hablar, aunque sea, para que tuviera algo con lo que amenizar.
Sus ojos de sorpresa me dieron a entender que ella me recordaba tal y como yo lo hacía. (O a lo mejor no tanto, pero sabía quién era).
Paseamos por la feria hablando de nuestra afición a cantar para nuestras familias, y nuestras ganas de que fuera algo profesional. Claro que ella aún lo tenía más difícil que yo.
Hablamos y hablamos de tantas cosas que mi pecho se hinchó de algo que yo no sabía lo que era.
Junto al puesto de cerámica, recuerdo pedirle que me cantara una frase, a la que yo la acompañe.
Se hacía tarde y teníamos que volver con nuestro grupo para ir de vuelta al pueblo.
Pero esa vez, la despedida no tuvo un fin si no un; cada dos días a la ría. Entendí que estábamos en un vaivén esos ocho días, ella iba los días que yo no.
Me despedí de ella con un corto beso en su mano, y el recuerdo del brillo de sus ojos.
Así que, Julia, esta vez te toca recorrer una feria que una vez existió y me regaló el principio de los mejores años de mi vida.
No te asustes ni no encuentras nada, la feria, como tu abuela y yo, dejó de estar a vista de todos. Solo quedó en el recuerdo.
Imagínatelo y vuelve a revivirlo. Vívelo como si fuera tuyo, pero no te olvides de hacer un propio recuerdo de ello.
Haznos memoria y recrea nuestra historia. Sin olvidarte de la tuya.
Recuerda, la carta solo una vez.
Sigo contigo, pequeño milagro,
De tu abuelo.
ESTÁS LEYENDO
Haremos ruido desde la luna
Romance"Fui a escribirte te quiero en la ventana" Julia, con el corazón agrietado, desapasionada hacía sus sueños de niña, con miles de preguntas bajo el colchón; encontró el último regalo de su abuelo. Diego, acompañado de su guitarra buscando su musa por...
