| Carta 6 |

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| Carta 6 |


Querida Julia,

prepárate para recibir información doble.

Sé que en la primera carta te dije que son ocho en total, y lo son; pero... ¡hay trampa!

La seis y la siete irán en el mismo día pero por separado. Por eso, dentro de esta carta seis, hay otro sobre; es la número siete.

No tiene una explicación lógica de por qué es así, simplemente a este viejo sentado frente a la mesa tallada de madera, se le ha ocurrido.

En la esquina izquierda de la carta siete, tienes la hora exacta en la que tienes que abrir la carta. No te apures si te pasas un poco de la hora, pero si es importante que sea a partir de esa y no antes.

Esta carta conlleva una obligación para ti, en caso de que no te encuentres en la descripción que te voy a describir, no abras la carta siete.

Reúne a todos esos renacuajos que tienes como amigos y haz una fiesta. Expandirla todo lo que queráis, pero no puede ser legal, me refiero a que no puede ser dentro de un local. Divertiros y emborracharos con cabeza.

No cuentes si no te apetece nuestro secreto, a estas alturas no se si lo habrás compartido con alguien; igualmente, solo propón diversión.

Te daré una dirección exacta de un descampado, seguir el mapa, o simplemente fluye hacía otra zona ilegal.

Bueno Julia... La vida y la persona a la que conoces está apunto de llegar al final que ya conoces.

No se como estas viviendo nuestros recuerdos, ni cómo los estás digiriendo, pero yo por aquel entonces estaba viviendo mi mejor vida.

Tu abuela y yo nunca fuimos tradicionales, ni seguimos el ritmo ni norma de nuestras familias. Éramos amantes adúlteros ante los ojos de los demás. Pero a tu abuela le gustaba más que nos llamaran novios.

Fue idea suya. Yo estaba bien sin nombre a lo nuestro, siendo sincero, no me acordé de ello. Yo asumí que estábamos juntos y éramos novios mucho antes de que ella lo propusiera.

Pisábamos los escenarios como cada quien pisa su casa. Fue un no parar. La civilización avanzaba en línea recta, mientras tu abuela y yo volábamos sobre ella.

Una noche, estábamos los dos tumbados sobre el colchón del patio, mirando las estrellas que relucían en el cielo tras una actuación triunfante. Ella estaba acurrucada contra mi pecho, respirando en silencio, mientras yo arrastraba las yemas de mi dedo por su brazo; creando unas perfectas cosquillas.

Ella rompió el silencio:

— ¿No sientes que estamos colgados en un columpio desde la luna?

Sonreí. Era la mujer perfecta.

— Es la puñetera mejor sensación.

Actuación tras actuación la gente cada vez nos conocía más. No se nos abalanzaron al cuello, pero si que rogaban para que apareciéramos más.

¿Te imaginas a tu abuelo firmando en la piel de la gente?

Nunca lo entendía, era más efectivo un papel... pero igualmente ¿mi firma? ¿la de tu abuela?

Éramos dos jóvenes bajo la mira de los demás, viviendo una vida llena de música juntos. No éramos influenciables para nadie, pero tampoco éramos un mal ejemplo. Aprendimos a vivir fuera de las opiniones católicas y cristianas de nuestra familia.

Nuestras familias ya se conocían de antes, y parece ser que se aliaron en contra de nuestras ideas desde el minuto uno; por lo que no tuvieron problemas a la hora de relacionarse. Nuestras madres coincidían día sí y día también en el río, nunca les faltaba tema de conversación. Y cuando nosotros nos volvimos parte de esas charlas les faltaba tiempo para desahogarse.

Ellos querían que nos casáramos ante todo, y después de cumplir con dios y el matrimonio crear una vida.

Nosotros lo hicimos todo al revés. Empezamos viviendo una vida y siendo compañeros del otro. Compartimos escenario, letras, melodías y sudor; todo era una locura.

Nuestros amigos se unieron al barco y nos acompañaron a todas partes, todos fuimos compañeros de juventud. Todos aprendimos con todos, y sobre todo nos apoyamos los unos en los otros a toda costa.

Vivimos la vida, sin lamentarnos apenas de nada.

Todo pasa, y todo lo bueno vuelve Julia.

Tu abuela y yo rompimos las rutinas tanto como los esquemas. Todo lo hacíamos a nuestra manera.

Carteles nuestros por las calles altas y bajas. Mi padre quería que me dedicara a servir al pueblo, y en cierto modo así fue; les hacíamos servicio de nuestro talento y arte.

Fotos nuestras por las paredes. Artículos en los periódicos, entrevistas, flashes, nuestros amigos como guardaespaldas... El miedo de nuestros padres a que cayéramos en la mala vida.

La droga.

La droga era el miedo de todos nuestros familiares, pero no entendían que nosotros no necesitábamos servicios de ella. Nosotros ya volábamos por sí solos por el espacio, bailábamos alrededor de la luna y colgamos la cabeza boca abajo para sentir la adrenalina que supone eso.

Vivíamos en nuestra propia droga, solo que esta era sana y no dañina.

Estar enamorado era la mayor droga a probar posible. Una vez que la pruebas, es difícil desengancharse de ella.

Para muchos llegar al punto de disfrutar era llevar una vida alocada y poco equilibrada, mi pregunta era; ¿divertirse es poco equilibrado?

Quienes decían eso, eran los que seguían el mismo patrón de vida. Por eso y por más, millones de vidas y familias se parecían, seguían todos el mismo patrón: escuela, trabajo, casamiento, hijos, trabajo, jubilación y muerte. ¿Dónde quedaba la diversión? ¿Los años para experimentar? ¿Y la libertad de expresión de las mujeres?

Los años cambian Julia. Y gracias a gente como nosotros, nacen generaciones con mejor mentalidad y ganas de comerse el mundo.

Julia, comete el mundo y haz la digestión desde la luna.

Tienes talento que descargar (siempre con cabeza). Olvídate de los lamentos, todos son etapas duras de vivir, pero acabarás guardando las mejores en tu memoria.

Reflexiona, pero no con exceso.

Esta carta no te va a llevar a un lugar exacto si no quieres. Pero monta una fiesta, y diviértete a lo grande. Espero que te guste el dibujo.

El verdadero viaje lo sentirás en la siguiente.

Solo un pequeño detalle más:

Las mejores fiestas acaban bajo las estrellas; quizás las veáis dobles, pero ese es el verdadero viaje astral.

Nos volveremos a juntar a la noche.


De tu abuelo.

Haremos ruido desde la lunaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora