16 | Inerte

33 6 0
                                        


16 | Inerte


Diego

Me dio un vuelco al corazón.

Me giré hacía ella, y vi como estaba encogida con todos los rizos acaparando el perfil de su cara.

— ¿Cómo sabes cómo suena? — fruncí el ceño confundido.

Esa canción aún no la había tocado en ningún sitio, de hecho, todavía no estaba terminada. Y no tenía muy claro la forma que estaba tomando, no me convencía del todo y estaba a punto de tirarla por la taza del váter.

Es justo la que estaba tocando antes de que me sorprendiera con este plan.

— La he escuchado antes — contestó.

Parpadeo, confuso antes eso. No sabía cómo sentirme, no sabía si me tenía que sentir de algún modo en concreto. Ya que esa canción estaba hablando de ella.

"¿Lo sabe?", mi cabeza solo tenía la capacidad de pensar eso en esos momentos.

— No me convence — dije, apoye la cabeza en el árbol.

Llevaba horas tocando y escribiendo, había perdido la noción del tiempo y los golpes en la puerta me hicieron volver a la realidad. Sentía frustración porque el resultado no estaba siendo de mi agrado, y me estaba machacando repitiéndola una vez tras otra hasta dar con algo que agradara a mis oídos.

— Los acordes me encajan y suenan bien, y la letra que he podido escuchar es bonita... — habló Julia, recogiendo un mechón rizado tras la oreja.

Arqueé las cejas.

— ¿Hasta dónde has escuchado?

— No se hasta donde la tienes escrita...

— Si, vale. ¿Pero tú hasta dónde has escuchado? — insistí.

— Te repito. Que no sé hasta dónde la tienes escrita, y además, no me la sé de memoria — giró la cara.

Mierda, la tenía de frente. Cara con cara.

— Algo de una esquina y un corazón... — me volvió a decir.

Me tensé. Claro, sabía que era esa canción. No había tocado ninguna más esa tarde.

— Bueno, no es lo suficientemente buena, y tampoco está acabada.

— Acabala.

— ¿Qué? — fruncí el ceño, de nuevo.

— Que la acabes. No pierdes nada en hacerlo — levantó las manos.

— Si pierdo — bufé.

— ¿Por acabar una canción? — me miró con la ceja levantada —. ¿El que pierdes?

— El tiempo — solté.

Mis palabras iban con segundas.

La canción no me parecía suficientemente buena, eso era verdad... ¿Pero realmente merecía la pena seguir componiendo una canción cuya letra iba dedicada a una persona que me hacía caso cuando le interesaba?

Me aclaré la garganta para llenar ese silencio.

— Dudo que pierdas el tiempo — se limitó a contestar, mirando hacía abajo.

— No es fácil — contesté sin aire.

— Tienes tiempo de escribir todas las que tu quieras.

— No creas.

Haremos ruido desde la lunaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora