Capítulo 14 (3ra parte)

193 15 0
                                        

Capítulo 14

Florencia

Estaba a punto de confesarle a Maia mi segundo gran secreto, el primero era mi amor hacia ella. Caminé de un lado a otro de la sala buscando las palabras apropiadas para iniciar mi relato. Estaba muy nerviosa, tenía miedo de perder a mi novia, sin ella mi vida no tenía sentido.

-No todos tenemos padres que se preocupan por nosotros. En mi caso, digamos que nunca fui deseada, y nunca se preocuparon mucho en hacérmelo notar. No fueron amorosos y...no me cuidaron cuando realmente lo necesité.

-¿A qué te referís? -inquirió Maia.

-Esta es la parte difícil de la historia -hizo una pausa prolongada y continué -. Era habitual que a mi casa viniera un jefe, un tal Darío Fernández de mi papá. Generalmente le traía encomiendas que debía llevar como parte de su trabajo. Una tarde cuando tenía diez años y me encontraba sola y él vino. Como lo conocía lo dejé entrar, y él... -me interrumpí.

-¿T... te violó? -preguntó con los ojos vidriosos por las lágrimas.

-No, no llegó a hacerlo, pero si me manoseó -ahora era yo quien soltaba las lágrimas -. Me tocó en distintas partes, sobre todo en mis genitales y pecho.

Maia no esperó a que mi relato finalizara, se acercó y me abrazó por detrás, a la altura de la cintura.

-Lo siento.

-No es tu culpa -Me aferré a sus manos -. En fin -continué-. Esto se repitió otras veces. Siempre me decía que, si llegaba a hacer algo o decir algo, dejaría a mi padre, sin trabajo. Yo era una niña y pensaba que eso era muy grave, por ello callé. Además, nuestra situación económica siempre pendía de un hilo. Cuatro veces, cuatro veces se repitió la situación. Hasta que decidí contarles a mis padres. Para mi sorpresa ellos estaban enterados de la situación. El hijo de puta que me abusaba les pagaba por su silencio. "El señor Fernández, es un hombre muy solitario solo necesita un poco de cariño", fueron las palabras de mi padre. Lo único que dijo, bueno eso y que era una niña malcriada por no querer cooperar.

-Eso es... enfermo.

Volteé para quedar de frente a mi novia.

-¿Entendés ahora? -Maia asintió con la cabeza -. Después de un tiempo mi madre se arrepintió y le pidió a mi padre que denuncie los abusos, pero no quiso. Así que, en breves palabras, se divorciaron y yo fui a vivir con mi madre que entre los dos males era el mejor. Mi padre luego perdería el empleo y ya nunca más supe de él, tampoco me interesa.

-Todo es horrible.

-Sí, lo es. Sabés cuando ese hombre me tocaba, yo cerraba los ojos e imaginaba estar en un lugar lejos, y soñaba que allí iría de grande, y hasta hace poco lo pensaba, pero luego llegaste vos y todo cambió. Ya no necesitaba irme para ser feliz.

Nos abrazamos y luego se apartó un poco de mí, y me acarició la cara con una ternura que jamás había experimentado, tanto que mis piernas temblaron.

–Vos cambiaste mi infierno, por el cielo -le reconocí.

Allíterminó nuestra conversación, abrazadas nos expresábamos todo cuanto sentíamos,o al menos eso pensé.

...............................................................................

Al fin conocimos el pasado de la pobre Florencia, de ahora en más la historia no dará respiro. Preparensé por que se acerca el final del tercer arco e inicia el último. Saludos.

Maia miaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora