Capítulo 8
María
Entré en la sala y me encontré con mi hijo rasurándose las piernas, me sonreí un poco con la imagen, me costaba asimilar a las dos personas que fue, o mejor dicho que había sido y que era ahora. Al ver mi reacción se sonrojo.
–Veo que te estas preocupando un poco más por tu imagen. Eso me agrada –le reconocí –. Conozco las nuevas modas, pero nunca me pareció lindo una mujer con pelos.
–Sí, lo sé. Igual no es que disfrute de esto. Pero ahora que estoy con Florencia debo ocuparme un poco más de esto, y... –se interrumpió.
–¿Sí? –quise saber.
–Después quizás podrías darme algunos consejos...
–¿Sobre qué?
–Maquillaje, ropa, producto de higiene y... esas cosas –se puso aún más rojo si es que eso era posible.
–Con gusto –Sonreí.
–Te repito que no es que me agradé todo eso –se apresuró a decir –, pero dada la situación creo que debería tener algunos conocimientos.
–No tenés que explicarme –lo abracé por atrás –. Me alegra que comiences a ser feliz de nuevo.
–Gracias, ma. Todo esto fue más fácil con vos a mi lado -Me tomó de las manos.
–Siempre voy a estar, mi amor. Para lo que necesites –lo besé en la mejilla.
Me coloqué de frente a él y lo observé con atención.
–Pero mi instinto de madre me dice que algo más te está preocupando aparte de aprender a usar una toallita ¿Hay algún problema con Florencia?
–No, claro que no –se apresuró a decir –. Ella es genial, es... una flor. Es todo lo que imaginé y más.
–Pero... –lo incentivé a que continué.
Miró hacia a un costado, y apretó los labios como si tratará evitar que las palabras escaparan de la boca.
–Wendy... Wendy me besó.
–¿Te besó? Es decir, te besó ¿en la boca? –asintió con la cabeza –. Y a vos ¿qué te produjo?
–Me movió todo. Me encantó sentir sus labios, su perfume, tenerla cerca. Y ya nada es tan simple como antes. Ella dijo que no le importa que forma tenga, pero si estoy así es por Florencia, pero si no lo estoy entonces... –se interrumpió.
–Entonces no tiene sentido seguir como mujer –terminé la frase.
–Sí, eso. Pero...
–¿Pero?
Miró hacia un lado y saltó un largo suspiro.
–Tuve un sueño en el que aseguraba que deseaba quedarme como mujer. No sé si es un deseo de mi subconsciente o... o ya la verdad no sé nada.
En esta ocasión fui yo quien hizo silencio, me paseé de un lado a otro de la sala, hasta que volví y me senté a su lado.
–La adolescencia -empecé –es un momento complejo de nuestras vidas y en tu caso es doblemente, creo que lo que tenés que hacer es sentarte y pensar en frío lo que querés. Lo que decidas va a afectar tu vida para siempre.
–Es que... no sé qué quiero. O mejor dicho no se a cuál quiero.
–En un momento tu corazón se abrirá y te mostrará a tu verdadero amor. Hasta entonces te recomendaría que no lastimes a ninguna.
–¿Y cómo hago eso?
–Siendo sincero. Quizás pidiéndoles tiempo a ambas. Explicando lo difícil que es para vos todo.
–Florencia no lo entendería.
–No, no en tanto no sepa toda la verdad.
Me miró sorprendido.
–Vos me estas diciendo que le revele...
–Yo quiero que vos seas feliz –lo interrumpí –. Lo que vos decidas hacer o decir en tu vida jamás lo juzgaré, solo te apoyaré. Pero necesitas ordenar tus ideas.
Acaricié su largo cabello, más sedoso y suave que el anterior. Hasta ese momento había intentado ser un apoyo para mi hijo, pero lo cierto es que para mí tampoco era una situación sencilla.
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Bien un nuevo capítulo, como verán modifiqué la imagen de la mamá de Nadir porque la anterior no me convencía.
Por otro lado quería avisar que es el último capítulo que publicaré los martes, a partir de ahora solo publicaré una vez a la semana, los días sábados. Eso me dará tiempo para avanzar más tranquilo.
Como siempre espero su comentarios. Saludos.
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Maia mia
Storie d'amoreDespués de un rechazo amoroso, Nadir se encuentra devastado. Pero como si eso no fuera suficiente, se despierta una mañana transformado en mujer. Mientras intenta recuperar su cuerpo se afronta a un mundo desconocido. Pero ¿qué sucedería si en esa f...
